Matías Araya: "fue todo rápido, no caigo que estoy en Racing"

El delantero de 14 años, que juega en la Octava de Petroquímica, confesó que lo sorprendió el hecho de quedar fichado en la "Academia" junto a Mateo Marín, de 13 años y mediocampista de USMA. Sin embargo, aseguró que se ganaron su lugar en buena ley. "Quedaron muy conformes con nosotros porque estamos al nivel de ellos, de lo que juegan en Buenos Aires", remarcó.

Matías Araya y Mateo Marín son dos de los tantos chicos que asistieron a la prueba que llevaron adelante Claudio García y Jorge García, de Racing Club de Avellaneda, hace poco más de veinte días en Comodoro Rivadavia.
Tras esa evaluación realizada en cancha de Unión San Martín Azcuénaga, ambos jugadores y sus familias fueron comunicados que dos semanas después debían estar en Buenos Aires, para desarrollar la prueba definitiva.
Así, entre el martes y el miércoles afrontaron el desafío crucial, y ayer recibieron la notificación de que estaban fichados en el club de Avellaneda
El delantero comodorense Matías Araya, de 14 años y jugador de Petroquímica, manifestó su alegría y sorpresa por haber quedado confirmado junto al mediocampista Mateo Marín, de 13 años, oriundo de Río Mayo y futbolista de USMA. Ambos se desempeñan en la Octava división de sus respectivos clubes.
"La verdad es que no lo esperaba. Estoy contentísimo, pero es como que todavía no caigo. Fue todo rápido, no caigo que estoy en Racing", reconoció Matías, quien juega de "11" y tiene como máximo ídolo a Lionel Messi.
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En diálogo con El Patagónico, el atacante nacido el 18 de febrero de 2003 adelantó que en julio ya debería estar en Avellaneda. "Van a hacer todo lo antes posible para que vaya antes de las vacaciones de invierno y ya me quede ahí. Voy a estar en pensión. Ya estuve en pensión, cuando me llevaron a probar. Lo bueno es que todos me trataron muy bien, me preguntaron de donde venía, de qué jugaba. Me sentí muy bien", aseveró.
Allí asistirá a un colegio privado del club, por lo que se siente respaldado en todo sentido. Ese apoyo incondicional empieza por sus padres. "Mis papás están felices porque es lo que a mí me gusta. Siempre soñé con esto", afirmó.
En cuanto a sus características como jugador, sentenció: "Me gusta siempre ir para adelante, no me importa si es alto, enano, no me importa la estatura del rival. Nunca le tuve miedo a eso, y si tengo que ir a chocar, voy al choque".
"Se juega como se vive", reza un dicho futbolero, y Matías lo entiende así. "Yo fui a las pruebas con la confianza de que podría quedar, pero si no quedaba no me iba a bajonear, porque sabía que era una experiencia y en mi caso la primera. Hay chicos que piensan que no van a llegar, pero todo es posible si entrás a la cancha y jugás al fútbol como sabés. Nada más. No hay que poner nada de otro mundo, no hay que inventar nada", resaltó.
Ahora sólo queda esperar el llamado para viajar e instalarse en Buenos Aires. Mientras tanto, Matías siente que junto a Mateo se ganaron su lugar en buena ley. "Quedaron muy conformes con nosotros porque estamos al nivel de ellos, de lo que juegan en Buenos Aires", enfatizó.

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