"Me mandé una cagada"

El hermano de Miguel Angel González, quien también está acusado por el crimen de Domingo Expósito Moreno pero que se encuentra con probation, fue uno de los testigos que declaró ayer. En su caso, repitió dichos de otras personas, lo cual se denomina "testigo de oídas".

Así fue como mencionó el episodio en el que un amigo de su hermano contó que llegó Sergio Solís a la casa y dijo: "me mandé una cagada. Si no me crees, andá a ver al Gatti (por el gimnasio del José Fuchs ubicado a metros de donde asesinaron al ciudadano español)".
En ese sentido agregó que Solís le pidió la llave del auto a su hermano y que otros dos presentes fueron a buscar un Gol que no encontraban y cuando lograron hacerlo, lo llevaron a las 1008 Viviendas.
Este testigo estuvo imputado en el inicio de la causa por el delito de encubrimiento y resultó sobreseído junto a otros cuatro imputados, entre ellos quien fuera señalado al principio como el autor material.
Ayer, el testigo también respondió sobre el grupo de whatsapp que tenían para organizar comidas y encuentros de juegos de videos.
Sobre la noticia del crimen dijo que se enteró por las redes sociales y aseguró que bromeó con Solís respecto del auto que fue señalado en el hecho porque se parecía al suyo, pero aseguró que fue sólo una broma que después no volvió hacer porque también él tenía un auto igual.
El testigo que estaba en la casa de González el día del hecho también declaró ayer. El dijo que pasadas las 22, mientras estaban en la computadora con González, llegó Solís y de inmediato se encerró con Miguel González en el dormitorio.
"A la pasada, escuché que dijo 'me mandé una cagada'. Salieron de la pieza y Solís le dio a González las llaves de un auto que tenía las iniciales de VW y le dijo 'si no me crees, pegate una vuelta por el Gatti'", ratificó el testigo.
Dijo que González tiene un Palio de color claro y agregó que Solís se retiró y su amigo le pidió que lo llevara al club Gatti. "Nos acercamos, pero no se podía porque estaba todo cortado por policías y Miguel dijo que vayamos a buscar un auto en la Kennedy. Lo trasladé en una Ranger roja. Tenía que ir a buscar un auto como el de su hermano. Al no encontrarlo, Miguel habló con Sergio y resulta que el auto estaba cerca de su casa, en una calle paralela a la Kennedy. De ahí lo llevamos a una casa de calle Cipriano Alonso. Era una casa que estaba deshabitada que la alquilábamos para hacer jodas. Miguel iba en el auto y yo en mi camioneta. El se subió a la camioneta y lo llevé a su casa. No hablamos nada del auto".

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