Melincué y sus propiedades curativas

Las aguas de la laguna Melincué son especialmente indicadas para el tratamiento de afecciones reumáticas, pero además son apropiadas para la pesca y deportes náuticos. También en sus costas se puede disfrutar del avistaje de aves.

La Laguna de Melincué, en la provincia de Santa Fé contiene en sus 12.000 hectáreas de extensión aguas de inimaginables propiedades curativas, y barros ideales para tratamientos faciales, de belleza y relajación muscular, que han llevado a declararla ciudad Capital del Turismo Termal.
El lugar se encuentra acondicionado para permitir al turista la desconexión con la rutina diaria; sus aguas y barros terapéuticos llevan al máximo la sensación de serenidad y placer.
Con una extensión de 12.000 hectáreas, la laguna alberga un conjunto de seis islas; en la llamada Isla Mayor están las Ruinas del Hotel Balneario, un complejo de 34 habitaciones que tuvo su esplendor durante la década del 30 y que fue abandonado en 1975 tras dos inundaciones.
Los distintos paisajes, hacen que cada visita sea diferente, convirtiéndolo en un lugar que se disfruta durante todo el año. La laguna es de relevancia turística a nivel regional y de importancia internacional por el grupo de aves residentes y migratorias, principalmente aves acuáticas, que pueden avistarse en el área natural de su cuenca.
La vegetación de la zona es de neto carácter pampeano, existiendo vastas comunidades herbáceas, que disputan el terreno con praderas y estepas.
Respecto a las posibilidades de alojamiento, Melincué brinda al viajero diferentes opciones entre campings, hosterías y hoteles.
El acceso a la ciudad y a la laguna, recostadas sobre la ruta provincial 90, se realiza a través de rutas pavimentadas que cruzan la cuenca y conducen hacia distintos puntos del país: la ruta nacional 8, tanto de Buenos Aires como desde Mendoza y la ruta nacional 33, desde Bahía Blanca o Rosario.

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