Memoria frágil

Mauricio Macri y los radicales de Chubut iniciaron su alianza con Armando Manzanero sonando de fondo, pero hoy parecen estar escuchando a Ricardo Arjona. Es que los correligionarios han comprobado crudamente que al Presidente "lo único que le interesa es estar bien con la gente que tiene que poder", como ha expresado públicamente y con cierto dejo de amargura el diputado provincial Eduardo Conde, el hombre que no soporta que le pasen volando moscas a su alrededor.
Por eso el presidente de la UCR, Raúl Barneche, le ha puesto plazo al acuerdo formulado hace casi un año, a instancias del ex senador Mario Cimadevilla, justamente uno cuyo cargo como titular de la Unidad AMIA hoy corre riesgo, desde el momento que opta por no hacérsela fácil a Mario Das Neves, su adversario político de siempre y al que viene hostigando por diversos motivos desde su primer gobierno, hace más de una década.
Claro que a Barneche no le faltan sus propias razones personales para apelar a esta especie de ultimátum que quizás poco y nada conmueva al PRO. Se trata del mismo dirigente que fue cruelmente humillado en una de las tandas de despidos del Senado ordenados por Gabriela Michetti, quedando como un "ñoqui" más en una larga lista donde –como ocurre en estos casos- se puso a todos en la misma bolsa, sin discriminar a quienes efectivamente solo cobraban el sueldo los 29 de los que prestaban servicios para algún legislador.
Hasta ahora lo único concreto es que Macri se valió en esta provincia de la estructura radical en las elecciones del año pasado para contar con los fiscales que le faltaban a su menguada estructura, conformada por gente más voluntarista que con conocimiento de causa cuando se trata de internas o de generales.
Para usufructuar en su beneficio de esa energía adormilada por años de oposición en la provincia y en Comodoro, el Presidente apeló al siempre vigente sentimiento anti peronista que impregna de cuna al militante radical que todavía considera una afrenta que les hayan enseñado a leer con "La Razón de Mi Vida", o que se quedaban sin trabajo si no lucían el escudo partidario del partido fundado por Juan Perón.
Es que la UCR local atraviesa un largo período de modorra que fácilmente se confunde con la "comodidad" de tener asegurados los lugares de oposición a quienes permanecieron en la estructura cuando terminó la hegemonía de Carlos Maestro, retirado de la política por haber perdido elecciones legislativas con desconocidas mujeres a las que les bastó contar con la bendición de Das Neves.
De hecho, si se repasan los méritos propios del partido de Leandro Alem para tener hoy un diputado provincial y un concejal comodorense más que en el anterior período, hay que decir que solo fue el de llevar en la boleta a "ese señor gris que solo dice 'todos juntos en equipo'" (como ha dicho el filósofo Tomás Abraham).
Es que, como candidatos, los hoy legisladores solo apelaron a ingenuos comunicados en los que parecían recién estar descubriendo las necesidades de la ciudad y hasta tuvieron aquella ocurrencia de organizar una "recorrida por obras radicales", que se limitó al puerto que amplió Maestro y que fue lo único concreto que hizo por Comodoro con aquellas regalías que cobró por acompañar la venta de YPF.
En aquellos tiempos supo disimularse bien la crisis que se venía porque había efectivo; el que provenía de los compradores de las empresas estatales que supuestamente no daban ganancia, como proclamaba el periodista que le hablaba a "Doña Rosa" y al que replicaban los aún incipientes conglomerados mediáticos que un cuarto de siglo después convencerían a una leve mayoría de que con el modelo productivo de inclusión social íbamos derecho al abismo, del cual ahora nos sacarán los préstamos que se conseguirán a partir del acuerdo con los "buitres" que viven de la especulación.
Claro que como para ello hacen falta los votos del Congreso, los políticos que ejecutan las órdenes de los CEO que gobiernan Argentina tienen sus métodos de seducción, básicamente reducidos a la facilidad –o no- de abrir la canilla de fondos para ejecutar las obras que posibilitan que no exista descontento en las provincias.
Así se explica entonces que, salvo un par de excepciones, el resto de gobernadores haya hablado loas del acuerdo con los "buitres", repitiendo básicamente los argumentos de Alfonso Prat Gay y sus muchachos del JP Morgan.
Es que simplemente se trata de supervivencia política, para lo cual hay que tener cierta actitud, como la de aquel hombre que –según la leyenda- encontraron en lo profundo del monte tucumano a los 150 años de edad y a quien lo primero que le preguntaron era cómo había hecho para llegar a esa edad.
"Es que yo nunca contradije a nadie", respondió, generando la réplica: "eso es imposible; no puede haber una persona que diga a todo que sí". El hombre contestó: "tiene usted razón".

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