Merkel plantea que Alemania tiene que seguir abierta a los refugiados

"Hace once meses no dije que fuera a ser algo fácil que pudiésemos solucionar al paso", sostuvo la canciller alemana al defender su política de apertura hacia los refugiados de Asia y Africa.

La canciller alemana, Angela Merkel, defendió ayer su política de apertura hacia los refugiados ante las críticas que se multiplicaron después de los atentados que sacudieron el país en los últimos días, dos de los cuales tuvieron como autores a solicitantes de asilo político.
"Lo lograremos", dijo Merkel ante el periodismo en Berlín, repitiendo la emblemática frase con que llamó hace justamente un año a sus compatriotas a recibir a cientos de miles de refugiados que llegaban del Cercano Oriente y África.
"Hace once meses no dije que fuera a ser algo fácil que pudiésemos solucionar al paso", aclaró Merkel en su rueda anual de prensa, que adelantó -tras cortar sus vacaciones- para tratar en Berlín los ataques que golpearon el país en los últimos días.
Como para alimentar más la inquietud provocada por los recientes atentados, ayer la fiscalía de Stuttgart (sudoeste) debió ordenar el registro de un hogar de refugiados después de que un solicitante de asilo se jactase de tener contactos con el Estado Islámico (EI).
Las primeras indagaciones revelaron que no tenía antecedentes penales, y que "en ningún momento" hubo indicios de planes de atentado. Por ello, el refugiado fue puesto en libertad tras ser interrogado, aunque la policía confiscó dos teléfonos móviles durante el registro.
Otro caso fue el del solicitante suicida -y, según afirmaba, profesor de matemáticas en Siria- que se detonó e hirió a quince personas en la localidad de Ansbach. Pese a la muerte de su mujer y su hijo de seis años, no se había mostrado radicalizado en 2013 ante la emisora búlgara BNT.
La reportera que habló con él en dos ocasiones, asegura que en los ojos del hombre, Mohamed Dalil, "se veía sufrimiento y no agresión alguna", que rechazaba cualquier forma de violencia y no tenía en cuenta la fe o la religión de la gente. Pero el rechazo de su solicitud en 2014 y los vericuetos de su suspensión y posterior ratificación terminaron por sumirlo en una profunda depresión. Antes de su acción, que dejó quince heridos, grabó un vídeo en el que juró lealtad al EI.
Sin embargo, la jefa de Gobierno se mostró confiada en que Alemania podrá lidiar con lo que llamó un "un nuevo desafío que se puede describir con la palabra terrorismo islamista".
Merkel condenó los ataques de Wurzburgo y Ansbach, a los que definió como "horrorosos, oprimentes y deprimentes".
"Se están violando tabúes civilizatorios. Los hechos suceden en lugares en los que cualquiera de nosotros pudiera estar", agregó. Al mismo tiempo, aseguró a los alemanes que las autoridades harán todo lo posible para esclarecer "estos hechos bárbaros".
Para ello presentó un catálogo de nueve puntos que incluyen facilitar la deportación de personas a quienes se denegó la solicitud de asilo, un "sistema de alerta temprana" para identificar y prevenir la radicalización de refugiados, y la intervención del Ejército en operaciones antiterroristas dentro del país, algo que hasta ahora no permite la Constitución.
Un ejemplo extremo de la oposición a la política de acogida del gobierno alemán lo dio el vicepresidente del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), Alexander Gauland, quien pidió ayer suspender temporalmente el derecho de asilo para los musulmanes.
La suspensión duraría, según el AfD, hasta que se controle a todos los refugiados de esa religión que viven en el país y se tramiten todas sus solicitudes pendientes.
"No todos los musulmanes son terroristas, pero el terrorismo con motivación religiosa en Alemania hasta ahora ha sido siempre musulmán", manifestó Gauland en un comunicado y denunció además que las "negligentes" políticas de la canciller ponen en riesgo la seguridad de toda Europa.
"Por razones de seguridad no nos podemos permitir dejar entrar a más musulmanes de forma incontrolada en Alemania", destacó Gauland, cuyo partido logró destacados resultados en los últimos comicios regionales celebrados en el país apoyado en la crisis de los refugiados y en un discurso de tintes xenófobos.
El atentado perpetrado por un menor refugiado afgano con un hacha en un tren de cercanías en Würzburg la pasada semana y la bomba detonada el domingo por un solicitante de asilo sirio en la localidad bávara de Ansbach reabrieron la polémica sobre la política de acogida de Alemania.
El país recibió en 2015 a cerca de 1,1 millón de solicitantes de asilo y en el primer semestre de este año entraron 222.000 peticionarios más.

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