Messi, El Salvador

Moisés y Heidi no son personajes bíblicos ni protagonistas de la literatura universal infantil, pero tienen algo en común además de haber nacido ambos en El Salvador: están siguiendo por los Estados Unidos al seleccionado argentino en esta Copa América Centenario para cumplirles el sueño a sus pequeños hijos, que "sienten devoción por Lionel Messi".


Moisés y Heidi no se conocen entre sí. Apenas si se cruzaron en una sala de preembarque del aeropuerto de Orlando viajando hacia Boston y ni una mirada hubo entre ellos, aunque las inconfundibles tonadas de su país de origen podrían haberles llamado la atención.
Moisés llegó a los Estados Unidos a los 17 años, "cuando se desató la guerra en El Salvador", la luchó mucho y hoy tiene una flota de 12 camiones en los que transporta mercaderías por todo el país. El humilde, solidario "y feliz", según le confesó a Télam mientras gentilmente lo transportaba en su portentosa camioneta desde el aeropuerto hasta un hotel de paso. Vive en Orlando.
Heidi llegó a los Estados Unidos pasados los 20 años y se casó con un estadounidense. Reside en Boston pero anduvo por Orlando visitando Disney World para hacerle cumplir otro sueño a su hijo, el anterior a ver a Messi "en vivo y en directo".
"Messi es como un Dios para los chicos en El Salvador. Gracias a él y a su magia el fútbol está creciendo con fuerza en el país, porque la juventud lo empuja desde abajo. Y eso ayuda a que los más jóvenes no pongan la cabeza en otro lado", reveló Moisés.
"Mi hijo siente adoración por Messi y cuando no está jugando al fútbol lo hace con la play. Y si no está con ninguna de las dos, seguro que está viendo algún partido de Barcelona por televisión", confió Heidi.
El hijo de Moisés juega en "los infantiles de Orlando City de diez", y él padre cuenta que va poco a la cancha para ver al equipo superior que juega en la Major League Soccer "porque los hinchas con muy bullangueros".
El hijo de Heidi "quiere jugar a toda costa en algún equipo que no sea el de su escuela, pero en Boston es más difícil encontrar un lugar donde el 'soccer' tenga espacio para los más chicos", según relata su mamá.
"El 'Mágico' Jorge González es un héroe para los salvadoreños, como lo fue para los seguidores del Cádiz en España. Fue el mejor jugador de la historia de nuestro país, pero quería disfrutar de la vida y por eso su carrera no fue más lejos. De haberlo querido hubiese sido como Diego Maradona, pero por su forma de ser solamente le alcanzó para ser su amigo. Aunque sé que él lo quiere mucho y para mi país siempre será un grande", explicó Moisés para vincular una trilogía en la que suma obviamente a Messi.
"Messi es el único nombre que hoy se escucha en mi país. Llamo a mi familia y me hablan de él. Leo los diarios por internet y hablan de él. Cuando viajo, compruebo lo que representa, quizás también porque es como un símbolo para los latinoamericanos ante el resto del mundo", refirió Heidi.
Moisés y Heidi viven en Estados Unidos, son personas que vinieron tras el mentado "sueño americano" y lo alcanzaron, pero consideran que para los chicos de su país de origen, Messi es hoy casi como El Salvador, así, con mayúsculas y todo.

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