Miguel Baeza le propinó una dura golpiza a Diego Serrano en plena Oficina Judicial

Los fuertes ruidos y los gritos generalizados de los familiares de los condenados alertaron de una pelea que ocurría en la celda de detenidos del recinto judicial. El escándalo motivó la suspensión de otra audiencia que se desarrollaba en ese momento hasta que se calmaran los ánimos. Luego, Diego Serrano fue sacado con el rostro ensangrentado. A pesar de ello, participó del acto en el que le elevaron otra causa a juicio.

Diego Armando Serrano (28) y Miguel Angel Baeza (33) son conocidos habitantes del barrio Máximo Abásolo que junto a sus respectivos bandos mantienen diferencias irreconciliables. En los últimos años, según diversas imputaciones, han protagonizado innumerables enfrentamientos armados y tiroteos contra las viviendas enemigas.
Cada uno tiene su grupo de pertenencia y las emboscadas a miembros del grupo rival han sido una constante. El último incidente que involucra a ambos grupos se registró el 21 de setiembre en la zona de quintas del Abásolo.
Allí, Javier Mansilla (24) fue baleado en venganza a su presunta participación en el ataque contra el domicilio de la madre de Baeza. Los testimonios aseguran que el herido junto a su amigo Rodrigo Soto -quien cumple 13 años de cárcel por el homicidio de Anahí Copa-, se habían dirigido tiempo atrás a bordo de un vehículo hasta la casa de la madre del dirigente del gremio de la construcción para tirotear la vivienda.
En esa oportunidad habrían efectuado una decena de disparos, aunque ningún ocupante ni vecinos resultaron blanco de los balazos. Pasaron los meses y el propio Mansilla habría pisado territorio del bando contrario para quedar expuesto al ataque armado. Su agresor fue identificado por la justicia como Rubén Alberto Curillán (22), primo de Baeza.
En ese violento contexto de antecedentes, Serrano –que integra el bando de Soto- fue alojado ayer junto a Baeza en el mismo calabozo de la Oficina Judicial mientras esperaban comparecer cada uno por su lado en causas que se le imputan.
Fuentes oficiales señalaron a El Patagónico que la propia policía es la que se encarga del traslado y ubicación de los presos o condenados una vez que ingresan a la sede penal del barrio Roca.
Serrano y Baeza, quienes esperaban a ser sometidos a distintas audiencias judiciales, se encontraron sin saberlo cara a cara en la reducida celda. Baeza tiene una contextura física más voluminosa que la de su rival y "aprovechó el momento" para propinarle una dura paliza.
Las propias autoridades judiciales que se encontraban en una audiencia escucharon fuertes ruidos y gritos que daban cuenta de un incidente de proporciones. La juez penal Gladys Olavarría dispuso la suspensión de ese acto hasta tanto se calmaran los ánimos y se restableciera el orden en el edificio.
En ese momento, según la policía, Baeza atacaba con brutalidad a Serrano al que le propinó golpes de puño y patadas en el rostro y cabeza. Familiares de este último forcejearon con los uniformados hasta que los condenados fueron separados y regresó la calma al edificio judicial.

SERRANO A JUICIO
Después largos minutos el propio Serrano ingresó a la sala para participar de la audiencia preliminar a juicio con un pañuelo en la mano y secándose la sangre del rostro.
Esa audiencia fue por su participación en el intento de robo y posterior ataque armado contra la vivienda de dos habitantes del barrio Laprida, ocurrido entre el 4 y 6 de junio de este año.
A los pocos días de haber sido condenado a la pena de 12 años de prisión como coautor del homicidio de Anahí Copa, Serrano -quien siguió en libertad por su buen comportamiento durante ese proceso- quiso robarle la campera a un habitante del barrio Laprida, señala la imputación.
Fue durante la madrugada del sábado 4 de junio cuando el imputado, su hermano Juan Serrano y otro familiar interceptaron a la víctima y a un amigo en la calle.
La víctima se defendió y les propinó una dura golpiza a sus atacantes para frustrar el ilícito.
Entonces, el propio Diego Serrano amenazó de muerte al denunciante y dos días después lo cumplió. Efectuó una ráfaga de siete disparos contra su casa sin herir a nadie, indica la imputación del Ministerio Público.
En ese marco, el funcionario fiscal Cristian Olazábal ayer solicitó que se eleve la causa a juicio contra Serrano por el delito de robo agravado por haber sido cometido en poblado y en banda, en concurso real con abuso de armas. Expuso los peligros de fuga y entorpecimiento debido a los antecedentes del acusado y la condena de 11 años y 6 meses (readecuada por la Cámara Penal) que cumple por el homicidio de Copa.
El acusador público sostuvo que la expectativa de pena en caso de ser culpable en el delito sería de cuatro años de prisión efectiva. Además solicitó la mantención de la prisión preventiva de Serrano hasta la realización del juicio.
Mientras, el defensor público Ariel Quiroga no se opuso al pedido fiscal, aunque anticipó que ofrecerá testigos que darán cuenta que su defendido no estuvo en el lugar del ataque armado.
En su resolución, la juez penal Gladys Olavarría decidió elevar la causa a juicio oral y público que se hará el año próximo, debido a que el calendario judicial de 2016 ya está completo.

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