Miles de trabajadores pidieron en Madrid terminar con el ajuste

Miles de personas, unas 30.000 según los sindicatos convocantes, salieron ayer a las calles de Madrid para pedirle al gobierno conservador de Mariano Rajoy cambios de rumbo en materia de derechos sociales y laborales, en una gran manifestación inédita en los últimos años.
Los sindicatos la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) convocaron para ayer a miles de trabajadores a salir a las calles y "presionar" a Rajoy para que termine con el ajuste, a dos meses de que fuera investido presidente por segunda vez por el Congreso.
Salarios, empleo de calidad, pensiones dignas, lucha contra la pobreza y la desigualdad son algunas de las reivindicaciones principales de una serie de movilizaciones que se desarrollaron a lo largo de la última semana y que ayer culminaron con una gran marcha en la capital española.
Con esta manifestación y tras celebrar más de 60 concentraciones en toda España durante la semana, los sindicatos culminaron la campaña de movilizaciones, que había sido convocada un día después de su primera reunión con Rajoy.
Bajo el lema "Las personas y sus derechos, lo primero", la protesta arrancó a mediodía en la plaza de Neptuno, en el centro de Madrid, con el objetivo de obligar al gobierno a que se siente a negociar "sin límites" en un diálogo social "abierto" y con "contenidos", y no acepte sólo una negociación "de cartón piedra".
La de ayer no sólo fue la primera gran manifestación sindical de los últimos años contra las políticas del gobierno de Rajoy, también se convirtió en un llamamiento a la unidad social de una izquierda dividida, para poder recuperar derechos en un Congreso en el que el oficialismo ya no tiene mayoría propia.
Tanto el PSOE como Podemos e Izquierda Unida apoyaron la manifestación, pero en el Parlamento sus diferencias aún dominan los debates.
Mario Jiménez, vocero de la autoridad provisional del PSOE; el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el de Izquierda Unida, Alberto Garzón fueron a la marcha y secundaron la necesidad de revertir las reformas aplicadas por el gobierno en su último mandato.
Los sindicatos que ayer convocaron a miles en las calles tienen entre sus objetivos, por ejemplo, la derogación de la reforma laboral aprobada por Rajoy en 2012, que supuso un abaratamiento del despido y una mayor flexibilización laboral.
También reclaman una reforma fiscal para acabar con el fraude y la mejora de los derechos laborales, mermados por la crisis económica que golpea al país desde 2008 y que supuso un aumento de la tasa de desempleo.
Además, los sindicatos también apuntaron contra el empresariado local y lo acusaron de sólo pensar en "engordar sus arcas".
"Había una oportunidad para formar un gobierno que cambiara el signo de la política, pero no fue posible. Lo que sí hay es una mayoría que tiene que ser sensible y que puede determinar mayorías parlamentarias", dijo ayer Ignacio Fernández Toxo, líder de CCOO, en declaraciones recogidas por el matutino digital El Diario.
En tanto, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, sostuvo que "hay razones de sobra para manifestarse".
"Este es un país que crece, que genera riqueza. Vamos a mantener en el tiempo las movilizaciones hasta que se reparta esa riqueza. Dialogar no es sólo vernos y saludar, es negociar", reclamó.
Los líderes sindicales les pidieron al gobierno y a la patronal que tengan en cuenta las protestas y se mostraron dispuestos a dialogar con ambas partes. Eso sí, advirtieron que si no hay cambios, habrá más movilizaciones a lo largo del próximo año.
El anuncio de las movilizaciones tuvo lugar a final de noviembre, un día después de que los líderes sindicales se reunieran con Rajoy sin un atisbo de acercar posiciones en el inicio de su segundo mandato como jefe de gobierno.
De hecho, Rajoy puso dos líneas rojas sobre la mesa en la negociación: la estabilidad presupuestaria comprometida con Bruselas y la reforma laboral aprobada por su gobierno.
Mañana los sindicalistas comenzarán las negociaciones en un encuentro con la ministra de Empleo, Fátima Báñez, y los presidentes de las principales organizaciones empresariales del país.
La convocatoria de ayer, según señalaron Álvarez y Fernández Toxo, es un preludio de más movilizaciones, que se celebrarán durante "el tiempo que sea necesario" y en función de la capacidad que tenga el gobierno de "negociar y acordar", consignó la agencia española de noticias EFE.
Cuando el Congreso español eligió al líder conservador como presidente tras varios meses de bloqueo político, los sindicatos se comprometieron a luchar durante los próximos cuatro años, tanto negociando como movilizándose en las calles.
Ayer, los líderes de los trabajadores confirmaron ese compromiso.

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