Mineros secuestrados en 1976 creen que se demostrará la complicidad empresaria

"Nosotros éramos nombrados como las personas que perjudicaban a la empresa", refirió el sobreviviente Roberto Troncoso respecto a los más de 25 empleados secuestrados que trabajaban en el establecimiento minero emplazado a 4.800 metros sobre el nivel del mar.

Ex trabajadores de Mina El Aguilar, secuestrados durante la última dictadura cívico-militar, aseguraron ayer que el reciente hallazgo de sus legajos en las inmediaciones de la compañía demostrará la complicidad de la empresa con los hechos ocurridos durante el terrorismo de Estado.
Luego de que se hallaran 29 legajos de ex trabajadores de Mina El Aguilar, Pablo Pelazzo, los mineros demostraron su satisfacción al considerar que ello "aportará más verdad en las causas que se investigan".
Tal es el caso del ex minero Roberto Troncoso, secuestrado el 24 de marzo de 1976, quien en diálogo con Télam aseguró: "en su momento intuíamos y era sabida la maniobra de la empresa, porque a nosotros nos despiden luego de ser secuestrados".
Troncoso fue detenido durante el proceso militar en la localidad de Tres Cruces por personal de Gendarmería Nacional, permaneció por un día en ese lugar y luego fue trasladado al Penal de Villa Gorriti de San Salvador de Jujuy y posteriormente a la Unidad Penal 9 de La Plata.
"Nosotros éramos nombrados como las personas que perjudicaban a la empresa", refirió Troncoso en relación a los más de 25 empleados secuestrados que trabajaban en el establecimiento minero emplazado a 4.800 metros sobre el nivel del mar, en el departamento de Humahuaca.
"Es muy valorable que se haya encontrado esta documentación porque vamos a saber un poco más de la verdad y porque nosotros estamos seguros que la empresa estaba involucrada con nuestra detención" indicó.
En ese marco, sostuvo que depositan plena confianza en la justicia, a la vez que consideró "de suma importancia que también la opinión publica sepa que la empresa de Mina El Aguilar estaba concubinada con el golpe de Estado".
"A consecuencia de esta situación fuimos echados del campamento obrero y quienes sufrieron más fueron nuestras familias, esposas e hijos quienes tuvieron que dejar un proyecto de vida a causa de nuestro secuestro", relató.
Troncoso no descartó la posibilidad de encontrar nuevos documentos que revelen la verdad de los hechos y agregó: "sabemos que junto a la memoria se hará justicia y por supuesto que nada quedará en el olvido".
Mario Sosa, también ex trabajador de la empresa minera, y secuestrado durante el terrorismo de Estado dijo a Télam: "parecía que esos papeles no existían, nos pasamos mucho tiempo haciendo trámites para corroborar que trabajamos en la mina y que luego fuimos detenidos".
Sosa señaló que esto "abre una puerta para investigar a fondo a los responsables civiles que estuvieron a cargo de firmar y luego esconder nuestros legajos".
"Sabemos que la mayoría de ellos ya se fueron de la mina por el tiempo que pasó, pero sería muy bueno esclarecer más los hechos", sostuvo.
"Con estas nuevas pruebas vamos a saber el motivo del porqué de nuestras detenciones y despido ya que había mucha gente que se la secuestraron sin antes dar una explicación de lo que se estaba haciendo", concluyó.
Los ex mineros recordaron a cada uno de sus compañeros víctimas del terrorismo de Estado entre los que se encontraban, Avelino Bazán, aún desaparecido, Juan Bejarano, Fausto Calapeña, Bruno Díaz, Rubén Cari, Roberto Valeriano, Mariano Rodríguez, Ángel Roso, Manuel González, entre muchos otros.
El hallazgo de la documentación, siguió a un pedido de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad para esclarecer los hechos donde mineros fueron secuestrados por un operativo que llevó a cabo el Ejército, la Gendarmería y la Policía provincial.
Esta causa está cargo del juez Fernando Poviña, donde el jefe de personal de la mina en 1976, Eduardo López, fue investigado y se le dictó la falta de mérito.
Los trabajadores detenidos en el Aguilar estuvieron cautivos en el Regimiento de Infantería de Montaña 20, del Ejército, y luego trasladados al penal de Villa Gorriti, en las afueras de San Salvador de Jujuy, donde padecieron torturas.
A varios de los mineros se los trasladó en camionetas que pertenecían a la firma St. Joseph Lead Co, una empresa de capitales estadounidenses que en esos años explotaba la mina.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico