Ministro que fue expulsado por Temer afirma que el gobierno quiere frenar las investigaciones por corrupción

La Operación Lava Jato, que hurga y cuestiona el financiamiento electoral en Brasil, golpea a todos los partidos.

Un nuevo escándalo estalló en la gestión de Michel Temer en Brasil, luego de que el abogado general del gobierno, echado por el mandatario el viernes, denunció que dentro del gabinete existen maniobras para "frenar" la Operación Lava Jato, que investiga la corrupción entre empresas y políticos vinculadas a contratos con la estatal Petrobras.
Fabio Medina Osorio, quien fue expulsado del gobierno de su cargo de ministro, denunció "que el gobierno de Temer quiere frenar la Lava Jato", en una entrevista que publicó ayer la revista Veja.
En particular, Medina cuestiona cómo la estructura del gobierno de Temer, en especial el jefe de gabinete, Eliseu Padilha, conspiró en su contra cuando intentó determinar multas contra políticos acusados por corrupción pública para resarcir al Estado.
Medina había sido nombrado ministro de la Abogacía General de la Unión (AGU) el 12 de mayo pasado, cuando fue suspendida del cargo de presidenta Dilma Rousseff para enfrentar el juicio político en su contra y Temer nombró un gabinete con la antigua oposición, abandonando a su ex compañera de fórmula y al Partido de los Trabajadores.
"Ahora dudo hasta dónde la Operación Lava Jato puede llegar", dijo a la revista el ex ministro.
El acusa a su sucesora en el cargo, Grace Mendonça, quien asumió el viernes como la primera mujer en la primera línea del gabinete de Temer, de haber conspirado para evitar darles la copia de los expedientes de políticos vinculados al escándalo de Petrobras.
El ex ministro había pedido, para reclamar resarcimientos al erario público, al Supremo Tribunal Federal, los expedientes de 13 parlamentarios y ex parlamentarios, algo que fue liberado por la máxima corte del país.
Entre los procesos de investigados -que están en distinto nivel de tramitación en la corte, ninguno con condena- figuran tres políticos del PT, ocho del Partido Progresista (PP) y cuatro del Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) de Temer, entre ellos el presidente del Senado, Renán Calheiros.
Medina Osorio le dijo al jefe de gabinete de Temer, Padilha, que el gobierno "se derretirá" si opta por silenciar la Operación Lava Jato para salvar supuestamente a los partidos que son la base parlamentaria y ministerial de Temer, quien lo echó por teléfono.
El abogado del gobierno es el cuarto ministro en caer en la gestión de Temer y el primero desde que el 31 de agosto fue destituida por el Senado Dilma Rousseff, por delitos vinculados a la ley de responasabilidad fiscal.
Los otros tres ministros que cayeron son el senador Romero Jucá, de Planificación; Fabiano SIlveira, de Transparencia, y Henrique Eduardo Alves, de Turismo.
La Operación Lava Jato, que hurga y cuestiona el financiamiento electoral en Brasil, golpeó a todos los partidos, incluso al publicista de campaña de Rousseff, Joao Santana, quien recibió dinero en el exterior de la empresa Odebrecht supuestamente para pagar financiación electoral sin pasar por el sistema legal.
El propio Temer aparece citado junto con Padilha en una declaración del magnate de la ingeniería Marcelo Odebrecht, preso por sobornar políticos, quien dijo que les dio a los dos dinero en efectivo para financiar campañas electorales.
El 7 de agosto pasado, Folha de Sao Paulo reveló que el canciller José Serra, ex candidato presidencial derrotado en 2002 y 2010, recibió unos 7 millones de dólares para su última campaña electoral por parte de Odebrecht, según declaró ante la fiscalía el titular de esa empresa.
Uno de los argumentos de defensa de la ex presidenta Rousseff fue denunciar que ella fue víctima de un "golpe" de Temer, el PMDB y la actual coalición gubernamental para intentar frenar desde el Poder Ejecutivo la operación anticorrupción.

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