Mitos y verdades sobre la nutrición y el cáncer

La nutrición es una parte importante del tratamiento contra el cáncer. Comer los tipos indicados de alimentos antes, durante y después del tratamiento puede ayudar al paciente a sentirse mejor y a mantenerse más fuerte.

Durante el Congreso de Nutrición que realizó la Asociación Argentina de Nutrición Enteral y Parenteral que se realizó recientemente la especialista Alejandra Delfante analizó la influencia de la alimentación en los tratamientos que siguen los pacientes oncológicos.
Los pacientes oncológicos, habitualmente, frente a un diagnóstico de cáncer, comienzan a buscar información sobre alimentación, usos de suplementos, dietas alternativas, terapias y esto les genera, “gran confusión y sensación de angustia “, a raíz de la cantidad de información que hay disponible, que circula en Internet, en redes sociales, amigos, familiares, aseguró Delfante, nutricionista del Servicio de Alimentación del Hospital Italiano.
Esta información disponible – alertó- "lleva a que se eliminen muchas veces, ciertos alimentos innecesariamente, o que se incorporen suplementos de hierros u otros minerales perjudiciales, o puede que sigan dietas alternativas a las que se le atribuyen propiedades anticáncer pero que “carecen de evidencia científica”.
Según Delfante, esto resulta en “un deterioro del estado nutricional, que se relaciona con una mayor toxicidad, lo que provoca retrasos o suspensiones en el tratamiento, aumento de complicaciones” que va a repercutir sobre la calidad de vida del paciente. Por eso la especialista y aconsejó “un asesoramiento profesional adecuado lo antes posible”.
RELACIÓN ENTRE ALIMENTACIÓN Y CÁNCER
*Un tercio de los casos de cáncer más frecuentes podría prevenirse con cambios en la alimentación, manteniendo un peso adecuado, y realizando actividad física. Estas conductas también tienen influencias positivas en la prevención en pacientes que ya padecen esa enfermedad, en la aparición de recurrencias de otros cánceres primarios y de enfermedades crónicas.
* La obesidad aumenta el riesgo de 11 tipos de cáncer, con una evidencia convincente, con mayor aumento del riesgo de cáncer de esófago, páncreas, hígado, colon rectal, mama, endometrio y riñón.
*También aumentan el riesgo de cáncer algunos factores relacionados con la dieta, el alcohol, el arsénico en el agua bebible, carnes rojas y procesadas, también el mate, (efecto sobre el cáncer de esófago), y las conservas saladas (con el cáncer gástrico).
El consumo de carnes rojas: los nitratos y nitritos que se utilizan para procesar la carne, la cocción a temperaturas elevadas, como por ejemplo en la parrilla, son altamente cancerígenos.
Existe entre un 15 o 20% de incidencia en el aumento de cáncer colon y recto cada 100 gramos de carne y 50 gramos de carne procesada que se consuman por día.
El consumo de Fibras: está relacionado con la disminución del riesgo de cáncer colon rectal.
La recomendación es controlar la obesidad, realizar actividad física, consumir alimentos de origen vegetal, disminuir el consumo carnes rojas (apenas unos 50 gramos por dia y ocasionalmente procesadas). Limitar el consumo de alcohol y sodio.
MITOS
1ª: Consumo de Azúcar: Si bien los estudios de investigación han indicado que las células cancerosas consumen más azúcar (glucosa) que las células normales, ningún estudio ha demostrado que consumir azúcar hará que su cáncer empeore o que, si se deja de consumir azúcar, el cáncer disminuye o desaparece. No obstante, una alimentación con un alto contenido de azúcar puede tener como consecuencia un aumento excesivo de peso, y la obesidad está asociada a un riesgo elevado de padecer varios tipos de cáncer.
2ª Consumo de lácteos: sabemos que están formados por factores protectores, como el calcio y la vitamina D, y factores que producirían cáncer como los estrógenos y las grasas saturadas. El calcio está relacionado con una disminución del cáncer de colon rectal. El calcio aumenta la probabilidad de cáncer de próstata
Por eso recomiendan no superar el consumo de 1000 mililitros de calcio por día, preferir lácteos descremados, productos de tambos más pequeños, leche de cabra, lácteos fermentados
3ª Dietas anticáncer: No existen evidencias que sean efectivas y tiene la desventaja que los pacientes bajan de peso.
La especialista también describe la dienta alcalina como un grupo de regímenes que proponen el consumo de Verdura de hoja, verduras crucíferas, basadas en la creencia que ciertos alimentos pueden afectar la acidez y el pH de los fluidos corporales, incluida la orina o la sangre. Debido a que promueve la exclusión de ciertas familias de alimentos (carne, aves, queso y granos), podría dar lugar a una dieta menos equilibrada con el resultado de deficiencias de nutrientes como los ácidos grasos esenciales y los fitonutrientes.
4ª Suplementos: Los pacientes los consumen para sentirse mejor y tener más energía. Estos suplementos pueden interactuar, interferir en el tratamiento, o producir efectos no deseados. Por eso es preciso no ocultar al médico su uso. Delfante reconoce que las dietas alternativas y suplementos, si bien no se recomiendan, se utilizan, y es preciso documentarlo e informar al paciente sobre las contraindicaciones.
5ª Alimentos orgánicos: Son más saludables por la eliminación de pesticidas, pero no hay datos concluyentes que tengan efectos sobre la salud, es decir si su consumo es más beneficioso que los alimentos convencionales. De todos modos, la especialista aconseja consumir verduras de estación muy bien lavadas.

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