Mueren 25 personas en un ataque talibán a universidad de Pakistán

El comandante talibán Khalifa Umar Mansoor reivindicó el ataque en llamadas telefónicas a varios medios periodísticos paquistaníes desde la clandestinidad. Afirmó que fue una venganza por las decenas de milicianos islamistas muertos por el Ejército paquistaní en distintos operativos en el noroeste del país en los últimos meses.

Milicianos talibanes ingresaron ayer a los tiros en una universidad del noroeste de Pakistán, mataron a 21 personas y se enfrentaron durante horas a soldados y policías hasta que el Ejército abatió a cuatro de ellos y dio por terminado el asalto, que ocurrió 13 meses después de una masacre en una escuela de la región.
El ataque a la universidad Bacha Khan de la localidad de Charsadda fue reivindicado por el mismo comandante talibán que organizó la horrorífica matanza de 151 personas, entre ellos 125 chicos, en una escuela de la cercana ciudad de Peshawar, en diciembre de 2014, que conmocionó al país y al mundo.
Sin embargo, el vocero oficial del principal grupo talibán de Pakistán desvinculó a éste del ataque, al que calificó de anti islámico, en una desmentida que evidenció las divisiones que existen entre los talibanes paquistaníes, cuyas filas están formadas por numerosas facciones poco relacionadas entre sí.
El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, condenó el ataque y prometió erradicar "la amenaza del terrorismo".
El asalto comenzó poco después de que la universidad abriera sus puertas, dijo Tahir Zafar, vicejefe policial de Charsadda, una localidad ubicada a 35 kilómetros de la gran ciudad de Peshawar, que es la capital de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa.
Cuando la policía y soldados acudieron al campus, los atacantes los recibieron a los tiros y varias explosiones se oyeron desde la zona de la universidad. Los agresores fueron acorralados en dos edificios del complejo donde soldados mataron a cuatro de ellos, informó el Ejército en un comunicado.
Un profesor de química y al menos un estudiante figuraban entre los muertos, según Zafar, que agregó que no quedó inmediatamente claro cuántos agresores habían logrado entrar en la universidad.
Imágenes televisivas mostraron una gran presencia militar en el lugar, con soldados que entraban a la carrera y personas que huían. Varias ambulancias trasladaban a heridos hacia hospitales, informó la cadena de noticias CNN.
Los atacantes entraron al complejo de la universidad escalando la parte posterior del muro perimetral y disparando contra guardias de seguridad antes de dirigirse hacia los dormitorios de los estudiantes varones, dijo el oficial de policía Saeed Wazir.
Wazir agregó que el ataque dejó 25 muertos en total, incluyendo a cuatro atacantes, estudiantes, profesores y guardias de seguridad, aunque no dio más detalles.
La muerte del profesor de Química fue narrada al canal estatal Pakistán Tv por uno de sus colegas.
"Había más de 600 invitados para una charla poética. El profesor del Departamento de Química Hamid fue asesinado delante de mí. Los terroristas entraron en la habitación en la que estábamos", relató el docente, que no fue identificado.
"Yo me escondí en el baño. A él lo mataron, yo sobreviví", agregó, según informó la agencia de noticias EFE.

TERRORISMO
El premier Sharif prometió combatir a los talibanes y a otros grupos islamistas hasta el fin.
"Estamos determinados y resueltos en nuestro compromiso de barrer con la amenaza terrorista de nuestra patria", dijo el jefe de gobierno en un comunicado.
El comandante talibán Khalifa Umar Mansoor reivindicó el ataque en llamadas telefónicas a varios medios paquistaníes desde la clandestinidad, según informaron Pakistán Tv y el diario Dawn.
Mansoor, quien organizó el ataque a la escuela de Peshawar, dijo que el asalto fue cometido por un comando integrado por cuatro hombres y agregó que fue una venganza por las decenas de milicianos islamistas muertos por el Ejército paquistaní en distintos operativos en el noroeste del país en los últimos meses.
Sin embargo, el vocero oficial del principal grupo de los talibanes de Pakistán dijo que su facción no perpetró el ataque, el cual deploró.
El portavoz, Mohammad Khurasani, dijo que los que cometieron tal acción en nombre de los talibanes serán juzgados ante un tribunal islámico.
Tales declaraciones aparentemente contradictorias no son infrecuentes entre los talibanes de Pakistán, cuyo liderazgo está fracturado y que están compuestos por numerosas facciones muchas veces poco vinculadas. El grupo libra desde hace años una "guerra santa" o "yihad" para derrocar al gobierno.
Khurasani agregó que los talibanes "consideran a los estudiantes en instituciones no militares el futuro de nuestro movimiento de yihad" y que nunca matarían a potenciales seguidores.
El vocero insistió en que el máximo líder talibán paquistaní, el mullah Fazlullah, no tuvo nada que ver con el ataque, que fue el segundo en 24 horas en el volátil noroeste del país.
El martes, un atacante suicida que conducía una moto detonó explosivos que llevaba consigo frente a un puesto de control en las afueras de Peshawar, en un atentado que dejó once muertos y que fue reivindicado por los talibanes.
Luego del mediodía, horas después del inicio del ataque, el gobernador provincial, Sardar Mehtab Abbasi, declaró que la operación militar en el campus universitario había terminado y que las tropas registraban zonas aledañas para asegurarse de que no hubiera más agresores.
El noroeste de Pakistán y las regiones tribales que limitan con Afganistán, cuna del movimiento talibán, son áreas extremadamente convulsas. El Ejército paquistaní lleva adelante desde 2014 una vasta operación en la región contra los talibanes y otros grupos.
El mes pasado, cuando el país conmemoró el primer aniversario del ataque a la escuela de Peshawar, el Ejército afirmó haber tenido un "éxito fenomenal" en su guerra contra los islamistas y dijo haber matado al menos 3.500 insurgentes. Un total de 448 soldados también fallecieron en los combates, según las cifras oficiales.
Luego del ataque a la escuela, el gobierno reforzó las medidas antiterroristas y decretó el controvertido levantamiento de la moratoria que pesaba sobre la aplicación de la pena de muerte en Pakistán, así como la creación de tribunales militares especiales para casos de terrorismo.
Desde entonces, más de 300 presos fueron ejecutados, entre ellos cuatro milicianos talibanes colgados el mes pasado tras haber sido condenados por el ataque.

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