Mujeres que llenan de nobleza el rugby

Fueron al 1° Campeonato Regional y ganaron. Una semana más tarde hicieron lo propio en el orden local. Sin sponsors, marketing y frases trilladas las chicas auto gestionadas de Raúl Galván representarán a Chubut en la máxima competencia. Algo impensado para la realidad de la Unión Austral de Rugby.

Si un equipo de varones de rugby gana una instancia local, o por lo menos llega a asegurar una plaza de rugby para la Unión Austral el hecho repercute a través de las redes sociales y los programas especializados del deporte que hace gala de enaltecer los valores.
Ahora bien, si el equipo es de mujeres –donde hay desde una adolescente hasta una joven pasando por una madre y una abuela- y gana en menos de dos semanas dos campeonatos al hilo (El 1° Regional y el torneo local) a lo sumo serán novedad por un par de días.
Sin embargo, la realidad marca que en la vitrina de Calafate Rugby Club lucen desde hace poco de un mes dos copas como recordatorio de la hazaña conseguida por las chicas de Raúl Galván, un entrenador que se toma en serio el puesto y deja en claro lo que se persigue cada vez que se entra al campo de juego: se va a ganar. No sólo en resultados, sino en entrega y buen juego. Dando prioridad al buen juego por sobre los golpes y los roces. Y que nada se salga de cauce, por más mala intención que pudiera existir del rival.
"Sus chicas" cumplen al pie de la letra las indicaciones del gestor. Y entonces el rugby, además de juego, se llena de nobleza. En ese preciso momento las frases trilladas acerca de los valores están demás.
Esa es la impronta que cuatro jugadoras sostuvieron a El Patagónico, en su visita a este medio antes de emprender el viaje mañana desde las 14 (parten desde la sede del club) hacia Santa Fe.
Sol Alvarez (win y estudiante), Claudia Serón (pilar y abuela), Olga Baranzelli (pilar y madre) y Analía Aguilar (emprendedora y hooker o medio scrum según la ocasión).
"Creo que venimos de conseguir dos logros importantes porque se dieron una serie de condimentos que se fueron trabajando a conciencia durante los entrenamientos (tres veces por semana) donde 25 chicas le ponemos el hombro y la disposición para que Raúl Galván nos plantee su plan de acción de acuerdo a los compromisos que hay", sostuvo Analía Aguilar, quien ante la imposibilidad de poder coordinar su trabajo con el deporte, renunció al mismo y puso un micro emprendimiento.
Lograr que el rugby femenino vaya ganando su lugar y que se vayan sumando más chicas. Además de la participación en un Argentino fue otra de las aristas en la que hizo hincapié Claudia Serón, quien viene de jugar al rugby con Las Maras. Y que a pesar de ser abuela sigue más vigente que nunca en el campo de juego.
"En mi caso cada vez que entró en la cancha me invade el miedo. De hecho en la final del Regional ante Marabunta no me daban más las piernas y fueron mis mismas compañeras quienes me incentivaron a seguir. Porque necesitaban que en mi puesto como wing siga corriendo. Entonces te hacen sentir que sos una pieza fundamental en el equipo. Y eso no sólo me ayudo como deportista sino como persona", remarcó Sol Alvarez quien cursa el anteúltimo año de la secundaria, y viaja a Santa Fe a pesar que este fin de semana se casa su madre.
Entrega, sacrificio y ponerse en el lugar del otro. Cada una de las jugadoras entendió eso al pie de la letra. En especial Olga Baranzelli que como madre siempre estaba exigiendo desde la tribuna a sus hijos. Ahora que está del otro lado de la raya entiende lo que es el esfuerzo por un objetivo en común.
Al frente de todo está Raúl Galván, quien más que un entrenador es un motivador permanente para cada una de sus dirigidas. De hecho las cuatro coinciden que si están y hay compromiso es por el equipo y por el entrenador.
De esta manera, no se ponen excusas. Y dejan de lado la falta de reconocimiento y apoyo (solo el equipo de rugby de veteranos Alacranes colaboró con un botiquín y el club que representan con unas vendas). Pero para ellas no importa, porque las ausencias de la dirigencia no hacen mella en el espíritu de equipo que supieron construir.
Porque ellas salen a hacer noble del deporte de la guinda. Y cada vez que lo hacen, las frases trilladas sobran.

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