Murió el oficial Saiegg y la Fiscalía continúa investigando si se accidentó o lo quemaron

Luego de agonizar durante seis días en el Hospital Regional, ayer a las 14 falleció el ex investigador de Drogas Peligrosas de la Policía del Chubut. Su cuerpo será sometido a una autopsia cuyo resultado se sumará al cúmulo de pruebas que ya tiene la fiscal Cecilia Codina para determinar si las graves quemaduras que sufrió el domingo pasado a la madrugada, cuando se encontraba junto a su novia y otras personas, fueron producto de un accidente o si alguien le prendió fuego.

Simón Saiegg murió ayer a los 31 años. No soportó más, bajó los brazos en una lucha de seis días que venía manteniendo contra la muerte. Las quemaduras en su cuerpo habían hecho estragos, luego de que el domingo pasado a las 2, por causas aún no establecidas apareció prendido fuego en una vivienda del barrio Standart Norte, donde compartía la noche con otras personas.
Desde el martes que las probabilidades de vida que le daban los especialistas eran nulas. Pero el oficial aguantó y la familia policial esperaba que se estabilizara su salud para que fuera trasladado al Hospital Churruca en Buenos Aires.
Ahora la fiscal Cecilia Codina espera los resultados de la autopsia. Ese informe se sumará al cúmulo de pruebas que tiene la representante del Ministerio Público para establecer las causas de las quemaduras que sufrió Saiegg.
Las últimas evidencias fueron recolectadas en dos allanamientos que libró la Justicia el viernes a la tarde para que Gendarmería secuestrara teléfonos celulares y chips telefónicos en las viviendas relacionadas a la novia de Saiegg, María Santa Cruz.
La joven que el día del incidente apareció con sus manos quemadas en medio de una crisis de nervios, debió designar a la defensa pública para que la represente luego de entregar voluntariamente el teléfono celular del oficial que no había sido hallado en el momento de las pesquisas en el lugar donde éste sufrió quemaduras.
La familia del oficial sigue apuntando sus sospechas contra su pareja y para seguir de cerca el proceso de investigación fiscal también designaron un representante, el abogado Francisco Romero.
Codina ayer explicó a este diario que todavía se esperan los resultados de las pericias científicas, y se siguen analizando los testimonios recabados.
Si a partir de las pericias la fiscal logra establecer que hay sospechas de que se trató de un ataque contra el oficial, recién ahí podrá formalizar la investigación con la imputación del hecho a algún sospechoso.
Los familiares del fallecido siguen denunciando encubrimiento, ya que cuando los peritos llegaron a trabajar al lugar del hecho el piso estaba lavado y el recipiente de líquido inflamable estaba acomodado. Sin embargo, Codina ya ha dicho que con los elementos con los que cuenta es posible determinar el origen de las lesiones.
Los familiares de Saiegg también denunciaron el faltante de un disco rígido propiedad de Simón en su casa, en donde tenía información muy importante sobre casos de drogas, entre ellos de la causa "Apadrinados" que salpicó a la esfera política.
Confirmaron que la requisa a su vivienda fue realizada por la Policía del Chubut, pero no saben quién se pudo haber llevado ese elemento. El episodio fue comentado por una de sus hermanas a autoridades del Juzgado Federal.

Simon, el investigador
Simón Saeigg es recordado en las filas de la Policía del Chubut por su entrega al trabajo y su dedicación en las investigaciones que desarrolló en la División Drogas Peligrosas.
Uno de sus confidentes y amigo le contó a este diario que Simón estaba convencido de lo que hacía, amaba su trabajo y buscaba cambiar la realidad. Investigando el narcotráfico aportaba su grano de arena. Y para ello trabajaba mucho. Había días en los que el oficial no comía ni dormía desarrollando vigilancias permanentes.
Simón les había contado a sus amigos que le llegaron a doler los riñones de tanto beber cerveza durante más de ocho meses para vigilar a un narcotraficante en un bar.
"El siempre tenía hambre de justicia", describió un amigo suyo. No le importaba el frío que sufriese vigilando desde arriba de los tanques de agua del 30 de Octubre o esperando horas y horas para hacer una grabación certera. Había adquirido conocimientos en cursos de antinarcóticos de primer nivel y hasta estaba preparado para negociar en toma de rehenes. Trabajó durante ocho años en Drogas Peligrosas, en los operativos más importantes de los últimos tiempos.
En un inquilinato de la calle San Martín casi Francia supo darles cobijo a más de seis oficiales que recién empezaban en la vocación. Siempre tenía las puertas abiertas de su casa para el que necesitara un techo. "El compartía hasta lo que no tenía, por eso lo quieren muchos", resaltó uno de sus amigos.
Reservado en su situación sentimental, también era reservado con sus tareas de investigación. No se le filtraba un dato ni frente a su amigo más confidente. "Quería que su trabajo siempre salga bien", lo recuerdan.
Su cuerpo será trasladado a Trelew de donde era oriundo y donde vive su familia. Sus compañeros escoltarán el cuerpo a la salida norte de la ciudad con una caravana de patrulleros.

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