Nació en Comodoro el primer bebé que será ahijado del presidente Macri

Se llama Josué Mansilla y es el séptimo hijo de Rodrigo y Verónica, una familia del barrio San Cayetano. "Sería un honor tener al Presidente como padrino", sostuvo el padre.

En vísperas de la Navidad nació el séptimo hijo varón de la familia Mansilla, quien según la ley 20.843 será ahijado del recién asumido presidente Mauricio Macri. El parto ocurrió sobre las 13:50 del jueves por cesárea. La madre Verónica Gutiérrez, de 31 años, dio a luz así a su séptimo hijo varón, quien fue llamado Josué Mansilla.
El bebé nació en término, pesó 3.170 kilos y se encuentra en buen estado de salud. Los padres de Josué Mansilla deberán solicitar ahora el padrinazgo enviando una nota a la Secretaría General de la Presidencia.
Josué es hijo de Verónica y Rodrigo. Sus seis hermanos son Maximiliano, Lautaro, Nehemías, Elías, Isaías y Joel.
"Sería un honor tener al Presidente como padrino", sostuvo su papá quien agradeció al equipo médico que asistió a su esposa durante el parto.
Ya hay en esta ciudad otros ahijados presidenciales como el caso del séptimo hijo de la familia Cárcamo a quien se le entregó oportunamente una vivienda del IPV especialmente diseñada para albergar a los siete niños. En ese caso el padrino fue Carlos Saúl Menem.
Luegom en la gestión de Néstor Kirchner también se celebró otro bautismo en la iglesia del Colegio Santo Domingo Savio y en representación del mandatario lo hizo su amigo Néstor Di Pierro. Mientras durante el gobierno de Cristina Fernández, fueron bautizados como sus ahijados Valeska Corso y Luis Carpintero.
Josué Mansilla, el primer bebé del país en convertirse en ahijado del presidente Macri, quedará beneficiado por la ley nacional 20.843, con una beca de estudio para los niveles inicial, primario, secundario, terciario o universitario, de acuerdo a una antigua tradición devenida en ley que fue inspirada por la gran inmigración rusa en la Argentina del siglo XIX, y en la superstición de que el séptimo hijo varón de una familia podía convertirse en hombre lobo y la séptima hija mujer en bruja.
En la Rusia de los zares, se otorgaba el padrinazgo imperial que daba una protección mágica contra estos males y evitaba que los niños fueran abandonados.
En 1907 Enrique Brost y Apolonia Holmann una pareja de rusos inmigrantes, dieron a luz a José Brost, su séptimo hijo varón y enviaron una carta al entonces presidente José Figueroa Alcorta para que lo apadrinara.
Así comenzó la tradición que además le otorga al ahijado una beca asistencial para contribuir con su educación y alimentación. El 28 de setiembre de 1974 María Estela Martínez de Perón convirtió esa tradición en ley.
En la actualidad esta ley garantiza el padrinazgo del Presidente de la Nación en funciones al momento del nacimiento del séptimo hijo varón o la séptima hija mujer.

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