Negligencia: el peligro que representa un lugar que ya causó muchos lamentos

Mientras se aguarda la realización de las pericias ordenadas por la fiscal Mónica García, el bar que se incendió hace ocho días causando la muerte del bombero Luis Gramajo es frecuentado por niños y grandes que ingresan sin restricción alguna a su interior, sin tomar conciencia del peligro que representa su débil estructura.

Niños jugando entre sus escombros, saltando por encima de los vidrios que amenazan con cortarlos ante una eventual caída; una estructura debilitada pintada con el color del fuego y la desgracia. Eso es lo que quedó del bar "Irlanda", donde hace ocho días perdió la vida Luis Gramajo, quien pasará a la historia por ser el primer bombero muerto en un acto de servicio.
El edificio ubicado en la costanera representa un verdadero peligro, tanto para los niños como para los adultos que suelen frecuentar el sector para el consumo de alcohol, algo muy distinto a los últimos años en que fue el símbolo de la movida salsera de la ciudad. Es que a ese local todos los fines de semana, y de vez en cuando algún día hábil, varias parejas se acercaban para disfrutar del ritmo de la bachata y la salsa, en un ambiente sano donde primaba la alegría.
Pero todo cambió el domingo 20 de marzo al mediodía, cuando un presunto cortocircuito inició un principio de incendio que derivó en una fatídica explosión que derrumbó el techo que aplastó a Gramajo.
Desde entones el lugar está abandonado y es frecuentado por niños, ante la más absoluta falta de responsabilidad de sus tutores que sin darse cuenta del peligro que representa utilizan la estructura para jugar, quizás incluso sin saber la dolorosa tragedia que lo tuvo como escenario.
Los niños deambulan con la inocencia a cuestas y la picardía por hacer lo que no deben. Así, el sábado por la tarde rompieron el único vidrio que aún estaba sano, mientras descolgaban con palos o a pedradas los otros que aún permanecían asidos a las frágiles ventanas.
Es que más allá del vandalismo y los cortes o accidentes que pueden a sufrir por jugar en el interior del destruido local, la realidad indica que lo que alguna vez fue un bar hoy es una estructura peligrosa. Sus maderas quedaron debilitadas por el fuego y en su interior solo se ve el peligro latente que puede generar si algo cediera.

UNA INVESTIGACION
EN CURSO
El inmueble aún no puede demolerse ya que la muerte de Gramajo está siendo investigada por la fiscal Mónica García. La funcionaria judicial, tal como adelantó El Patagónico, ya solicitó un peritaje ígneo para determinar las causas del incendio. Mientras tanto se aguardan los resultados de los informes preliminares toxicológicos, anatopatológicos, macroscópicos y microscópicos a cargo del Laboratorio Regional Forense.
Estos permitirán determinar si las causas de muerte de Gramajo se debieron a las graves quemaduras que sufrió, o si fue por asfixia a raíz de la gran cantidad de humo que se formó en el local, donde un día antes ya se habían detectado problemas eléctricos que derivaron en un principio de incendio que pudo ser sofocado.
Sin embargo, más allá de estas medidas judiciales en curso, el Municipio podría tomar medidas preventivas y disponer de una guardia en el lugar, u otra modalidad que permita evitar el ingreso de personas, tanto de chicos como de grandes que usualmente suelen frecuentar la costanera por las noches para reunirse con amigos, escuchar música y beber.
Como mínimo, se deberían quitar los vestigios de los vidrios que quedaron en el lugar y evitar de esta forma accidentes.

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