Nicolás Casalánguida dio cátedra, no sólo de deportes sino de la vida misma

Sincero, directo, sin discursos armados y sabiendo discernir lo importante de lo efímero, el entrenador integrante del cuerpo técnico de la selección argentina de básquet habló de todo. Su vida, su crecimiento como profesional, pero sobre todo interactuó con los más pequeños, anclando cada concepto en la realidad.

Fueron los más pequeños los más afortunados, no por ser niños, sino porque supieron captar el mensaje que Nicolás Casalánguida dio ayer por la tarde en la cancha principal de la Comisión de Actividades Infantiles, donde llegó por invitación de la escuela "azzurra" que dirige el profesor Mariano It, un amigo del círculo íntimo del entrenador de básquetbol oriundo de Comodoro Rivadavia.
En ese espacio, alrededor de un centenar de personas –entre estudiantes de educación física, jugadores de la cantera de los clubes locales y padres– fueron parte de la charla distendida con el actual entrenador de Obras Sanitarias.
"El mundo deportivo está lleno de mentiras. De mentiras que ponen a veces el periodismo que si no ganás, fracasás. Que si la CAI no ganó ayer a 'X' equipo y es un fracaso, eso es una gran mentira, porque este equipo capaz juega con chicos de 17 o 18 años y hacer eso en lo profesional ya es un éxito en sí mismo", sentenció.
"Porque en el deporte vos podés ir por el prestigio, por la fama, por el dinero o podés ir por la gloria. En el deporte profesional vos elegís el camino. Cada uno tiene su camino y no es criticable. Pero lo que es cierto es que cada uno cuando se mete en cualquiera de estos caminos, el éxito es alcanzar lo máximo que uno puede alcanzar. Y no ganarle al otro", remarcó.
En ese pasaje de la charla destacó la figura de Santiago Lange –oro olímpico en regata–, pero antes de referirse a él, invitó a alguno de los presentes a recordar la historia del regatista.

CAPTAR EL MENSAJE
El convite llegó de manos de un niño de Federación Deportiva, mientras varios de los estudiantes de educación física ocupaban su tiempo en las redes sociales sin prestar atención a una charla que no se da todos los días, menos con un referente del seleccionado nacional de básquetbol, presente en los últimos Juegos Olímpicos de Río 2016.
Mateo, de 12 años y jugador de la "Fede", hizo un repaso de la vida de Lange parado frente al público.
"Lo de Mateo no es para dejarlo pasar, porque él supo rescatar el mensaje de Lange. Que luego de superar un cáncer de pulmón fue medalla de oro en los Juegos Olímpicos, cuando todo el mundo pensaba que debía dejar la alta competencia. Y no sólo lo hizo, sino que se fue a vivir a Río casi un año antes, para estudiar el escenario donde iba a competir y poder sacar lo mejor de ello, de su propia experiencia y esfuerzo", aseveró.
"Y hoy es una de las grandes historias del deporte argentino, no sólo por la medalla sino porque aparte tuvo la posibilidad de hacer la inauguración de los Juegos Olímpicos con sus dos hijos. Para mí eso es el éxito, la gloria. A veces tenemos que saber discernir de lo que la sociedad nos impone, de lo que nos dice. Que sólo vale ganar, competir o estar encima del otro. Y eso es una gran mentira", insistió Casalánguida.
Asimismo, agregó: "Tenemos que enfrentarnos contra uno mismo. Eso no tiene techo. Que incluso no importa cuántas condiciones tenga Mateo para ser jugador de básquet. Ojalá pueda ser el mejor jugador que pueda ser. Pero ya desde el hecho de escuchar esta charla y hacer su aporte, marca que ya es inteligente. Porque le está quedando algo. Y como él, habrá muchos otros que tal vez no brillen en la cancha pero quizás sí como dirigentes. Porque uno no sabe las vueltas de la vida, y a través del deporte formamos personas".

BUSCAR EL
CONOCIMIENTO
En otro tramo de la charla, Casalánguida hizo hincapié sobre la necesidad de capacitarse en el rubro que uno desee desempeñarse, porque en definitiva el saber no tiene desperdicio.
"Uno siempre tiene que buscar el conocimiento. Porque ello siempre te va a traer un beneficio. Más en un mundo que es cada vez más exigente. Y uno cuando está preparado tiene que ir en la búsqueda de las oportunidades. No dejarse estar. El mundo de las oportunidades no funciona así. Hay que levantar el teléfono, sentarse a tomar un café", señaló.
En ese sentido, recordó: "A mí me pasó que cuando vino Fernando Duró a dirigir Gimnasia (luego de consagrarse campeón olímpico) yo era entrenador de inferiores como acá lo es Mariano (It). Y yo no lo conocía, y como necesitaba a un ayudante preguntó a la dirigencia y me recomendaron a mí con 26 años".
Nada fue casualidad, pero Casalánguida tuvo la "bendición" de Duró en el momento justo. "Así como me eligió a mí, podría haber elegido a cualquier otro, porque yo no tenía un apellido de peso en la ciudad, o un tío rico que le podría hacer algún lindo regalo a Duró. Me eligió porque creía que estaba preparado. Y ese año se dio el campeonato para Gimnasia", evocó.
Después vino el siguiente paso. "Luego se me dio otra chance cuando Juan Pablo Luque asumió como presidente y me dio la chance de dirigir al equipo, en un momento que Gimnasia tenía varios problemas económicos. Y tuvo la audacia de elegir a alguien identificado con el club. Y eso tiene un valor en el tiempo, no por mí, sino porque uno se siente parte de un club que es más que tu casa", recalcó.
"Entonces, cuando estás comprometido con tu club, apostás en grande. Como lo hizo la CAI en apostar en cuatro canchas de básquet cuando nadie lo hace. Y apostando a un 'semillero' que no es ni más ni menos que tener compromiso con la sociedad deportiva del lugar", añadió.
Por otra parte, afirmó que en los Juegos Olímpicos reforzó ideas. "El hecho de ir a unos Juegos Olímpicos, para mí fue una experiencia para reforzar ideas, los valores y el espíritu del deporte. De buscar cumplir una frase que la llevo conmigo a todos los vestuarios donde me toca trabajar, donde reza 'la excelencia es un hábito', y es una frase de Aristóteles y que rescata que uno tiene que tratar de ser lo mejor que uno puede ser. No tenemos que ser hipócritas y mentirle con el slogan 'si querés, lo podés hacer'. Lo más valioso es haber hecho todos los días lo mejor que pudiste hacer. Y eso en la vida te da tranquilidad", concluyó Casalánguida.

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