"No dejaron entrar a la ambulancia"

Rodrigo Cárcamo, jugador de Jorge Newbery, fue el que peor la pasó en el clásico comodorense que se disputó ayer. Cuando finalizó la primera etapa, recibió un botellazo en la oreja por un "hincha" de la platea. "No se acercó nadie de Huracán para consultar cómo estaba", afirmó el lateral.

Jorge Newbery y Huracán de Comodoro se enfrentaron ayer por el partido de vuelta de la Copa Argentina en el César Muñoz. El partido fue parejo, pero el "Lobo" tuvo las situaciones más claras en los primeros minutos. Cuando Raúl Pagani, árbitro del encuentro, dio por finalizado el primer tiempo, comenzaron los incidentes. Los jugadores de Newbery se dirigieron hacia el túnel y Rodrigo Cárcamo se llevó la peor parte.

"Yo iba hacia el túnel y veo que un tipo de la platea me tira una botella, no sé si tenía arena o barro, no sé qué era, pero si yo no giro la cara me pegaba en la nariz. En el momento me maree pero no me quise tirar porque iba a ser peor. Caminé hasta el túnel y me di cuenta que tenía sangre. Me agarró un ataque de ira y un bajón anímico total", comenzó relatando el jugador a El Patagónico, este mediodía, luego de recibir el alta médica.

El botellazo que recibió Cárcamo impactó en su oreja y por ese motivo, una enfermera ingresó al vestuario visitante para curarle la herida: "ella me quería llevar al hospital para hacerme puntos y no me dejaron. No dejaron que yo me vaya para que me puedan atender. Recuerdo que pedían ambulancia y no la dejaron entrar. Nos quedamos hasta las nueve de la noche en el vestuario hasta que vino otra", afirmó.

Luego de 25 minutos de espera, el árbitro del encuentro decidió suspender el clásico, ya que el equipo "aeronauta" decidió no salir a disputar el segundo tiempo. "No salimos a jugar por la situación que estábamos viviendo. Nosotros sólo queríamos que me atendieran y me iba. El árbitro nunca fue a ver si yo estaba bien y si me tenía que ir al hospital. No nos sentimos seguros en ningún momento, los hinchas comenzaron a romper el vestuario visitante, rompieron todos los vidrios sólo para lastimarnos a nosotros y lo destrozaron", comentó Rodrigo.

"Es la segunda vez que me pasa a mí por Copa Argentina. Es difícil. No se acercó nadie de Huracán para consultar cómo estaba. Ni dirigentes, ni jugadores, ni cuerpo técnico. Sólo mandaron una médica para que me atienda. Antes de jugador de fútbol soy una persona y me tenía que atender", explicó.

Cárcamo y los demás jugadores se quedaron encerrados en el vestuario hasta las 21 horas, cuando llegó una nueva ambulancia para retirar al jugador lesionado. El lateral estuvo internado en la Clínica del Valle por cinco horas, lugar en el que le hicieron estudios y una tomografía para controlar el fuerte impacto que recibió en su cabeza.

"La conclusión de todo esto es que estamos muy mal como sociedad. Me dolió mucho la situación, siento mucha indignación porque me levanto todos los días a las seis de la mañana a trabajar y después me voy a entrenar con toda la honestidad del mundo para que después te pase esto. Tengo familia y pasamos este momento de mierda por un tarado", afirmó el jugador.

Por otro lado, comentó que sólo un jugador del equipo contrario se comunicó por estas horas para consultar cómo se encontraba: "yo lo vi al que me tiró la botella. Yo no sé si tiene hijos pero me daría pena que vea a su papá comportándose así en una cancha. Solo un jugador me mandó mensajes para ver cómo estaba, que es un ex compañero mío, después escuché a mucha gente decir que yo me estaba haciendo el boludo. Si fuese así no hubiese hecho gastar al club tanta plata en estudios y tomografía. Estoy hace 15 años en Newbery".

Raúl Pagani suspendió el encuentro porque "Jorge Newbery no salió a disputar el segundo tiempo". En su informe no comentó la lesión que sufrió Cárcamo. Además, informó sobre la expulsión de Gabriel Zarzoza, defensor "aeronauta", a quien echó por los disturbios en el túnel.

"El presidente me mostró el informe en el que el árbitro nunca constató mi lesión. Sólo puso que Newbery no salió a jugar el partido. Nosotros pensamos en lo humano y no en lo deportivo. Ellos sólo querían y quieren los puntos. Nadie se preocupó. Yo no me quejo nunca, jamás. Pero esto no es fútbol, salimos solos, sin custodia policial. Nuestros familiares estaban muy preocupados y eso a uno le duele mucho", remarcó.

Por último, Cárcamo comentó que le dieron el alta a las tres de la mañana y que tendrá cinco días de reposo absoluto. "Estuve cinco horas en el consultorio, tengo dolor en el lugar donde me pegaron, pero veremos cómo evoluciono. Me dijeron que si tengo mareos y vómitos que vuelva a ir", finalizó.

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