No hubo femicidio ni robo

En su extensa fundamentación, los magistrados coincidieron que en el agravante del delito de hurto calamitoso la parte acusadora presentó indicios anfibológicos, donde el hecho admite una explicación que pueda ser compatible con otro hecho distinto del indicado.
En relación a ello, sostuvieron que el revólver del padre de Marisa había sido dejado en su casa en una fecha anterior a los crímenes y no se adquirió el grado de certeza requerido para el caso.
Con respecto al femicidio explicaron que se refiere al asesinato de mujeres por la simple condición de género o violencia. En ese contexto, los jueces sostuvieron que la violencia psicológica y económica que la Fiscalía y la querella invocaron durante el debate no logró ser probada con certidumbre.
Destacaron que el testimonio del psicólogo de Marisa sostuvo que las líneas de trabajo terapéutico estaban vinculadas a su situación laboral y no advirtió signos de violencia de género durante el tratamiento.

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