"Nos decían que eran órdenes"

Ivana Noemí Huetelaf, una de las detenidas luego de la represión en el Lof de Resistencia Cushamen, narró ante El Patagónico lo sucedido aquella tarde noche del 10 de enero cuando junto a otros seis militantes mapuches fue detenida y torturada por integrantes de la Policía de Chubut en la Comisaría de El Maitén. "No solo nos encapucharon y cortaron la luz de la comisaría, también nos golpearon... nos decían que eran órdenes”, aseguró.
Según contó Ivana, ese día ella junto a otros activistas mapuches se acercó hasta el Lof de Resistencia Cushamen donde personal de Gendarmería reprimía en un intento de desalojo ordenado por el juez federal Guido Otranto.
Allí intentó actuar de intermediaria y cuando finalmente pudieron ingresar al Lof se encontraron con un duro panorama. "Niños llorando, mujeres golpeadas; era muy triste el panorama”, describió.
Ivana aseguró que una vez que se normalizó la situación, junto a otros militantes se fueron e ingresaron a una zona de campo acompañando a la gente de la comunidad. Fue en ese momento cuando se les acercó un camión en el que trasladaban animales.
"A nosotros nos pareció raro porque no tenía patente. Pero nos acercamos y empezaron a tirotearnos. Asustados, tratamos de escapar del camión y apareció una camioneta Hilux sin patente y comenzó a disparar en el camino a El Maitén. Después me di cuenta de que era la policía”, contó.
"Yo hacía llamadas, siempre escondida abajo en la camioneta, porque no sabía qué estaba sucediendo. Y de repente vimos a la policía y pensábamos que nos iban a ayudar. Pero ahí fue todo fue peor”, describió.
La habitante de El Bolsón aseguró que entonces escaparon como pudieron hasta llegar al hospital de El Maitén, pensando que el conductor había sido herido. Sin embargo, al llegar al nosocomio se encontraron con personal de Infantería y del Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP), quienes los golpearon.
Ivana, escondida, trató de pedir auxilio. Llamó a la abogada Sonia Ivanof y a otros conocidos. Las comunicaciones aún las tiene grabadas y evidencian lo duro del momento. Hasta que fue descubierta. Desde allí fueron trasladados a la Comisaría de El Maitén, donde sucedieron los hechos denunciados por el abogado defensor Edgardo Manosalva.
"Nos llevaron al calabozo. Tenía mucho dolor, me habían fracturado la mano. Me tuvieron encapuchada, me pegaron de costado, en las costillas. Yo intentaba gritar”, describió.
"Se escuchaban los gritos, nos tenían con las luces apagadas y se escucha la voz del fiscal porque es muy chica la comisaría y decía: 'confírmame si es verdad, yo quiero verdad'. Y tres días después me di cuenta de que era el fiscal en la audiencia; el mismo que mandó a que me callen porque yo gritaba. Así que me llevaron al baño y me pegaron un par de piñas”, recordó la mujer sobre aquella interminable jornada.

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