Nuevo Prisma: mejoras de estilo y funcionalidad

En esta nota analizamos el Prisma, la versión con carrocería sedán de esta plataforma de Chevrolet, un auto que empezó a llegar desde Brasil en 2013 junto al hatch Onix.

Esta es la primera renovación profunda en cuanto a diseño, ya que la trompa toma los rasgos de la nueva generación de modelos de la compañía. De ahí un cierto aire al frontal del nuevo Cruze y también al del Cobalt, por las ópticas más filosas y la parrilla más estilizada y mejor integrada. También es nuevo el capó y los antiniebla. En los laterales se advierte el nuevo diseño de las llantas, y atrás se percibe un retoque en las luces que en la base agregan un delgado listón en otro color. Por otra parte, se rebajó la altura de la carrocería (10 mm) para mejorar el comportamiento, especialmente en lo que hace a la tenida. Este sedán es 35 cm más largo que el bicuerpo, que viene con los mismos retoques e igual equipamiento.
En el interior se hicieron ajustes para mejorar la funcionalidad tanto en lo que hace a la conectividad a la practicidad. En cuanto a la posición de manejo, la butaca sigue en una posición demasiado elevada, aún ajustada en el nivel más bajo mediante la palanca manual.
En este rubro no nos queda otra chance que criticar la dotación de seguridad, ya que siguen brillando por su ausencia los ganchos Isofix, el cinturón central trasero de tres puntos y el quinto apoyacabeza. Cumple con los obligatorios frenos ABS y doble airbag frontal. En el listado del confort volvemos a la mención del MyLink2 (nueva generación) que incluye la función Mirror Screen, que replica la pantalla del celular para un manejo más intuitivo.
El motor es el ya probado naftero 1.4 (8 válvulas) de 98 caballos y la caja de esta versión probada es la automática de seis marchas. Es un buen propulsor, con una entrega suave y correcta agilidad para el tránsito urbano. Dos cosas para apuntar respecto a la transmisión: que es la única del segmento con sexta, y que trabaja con pasos de marcha bastante marcados, haciendo que se advierta demasiado el salto entre un cambio y otro. Se puede decir en principio que recibió algunos ajustes para mejorar –según afirma la marca- la economía de consumo (hasta en un 7%) y baja las emisiones contaminantes.
La performance es lógica para lo que es el conjunto mecánico, aunque seguramente con la caja manual gana algunos puntos en el rendimiento. La velocidad máxima de 174 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h en 14 segundos, respaldan este criterio. En cuanto a consumo, en ruta (130 km/h) promedia los 9 litros cada 100 km y en ciudad se estira a 10, 2 litros.

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