Nunca se sabrá quién mató a Vargas

Los violentos sucesos ocurridos en el mediodía del 9 de abril de 2015 se originaron cuando un grupo de trabajadores de la UOCRA protagonizó una manifestación de repudio frente al sindicato petrolero por despidos de obreros albañiles en una obra que se realizaba en Pico Truncado.

Los recibieron a tiros (se cree que fueron más de 50), pero también se disparó al menos un arma de fuego desde el grupo de la UOCRA, en cuyas filas fue muerto Reynaldo Vargas, de 28 años y de nacionalidad boliviana, quien recibió un balazo calibre 9 milímetros en el pecho, en tanto que su compañero Bonifacio Barrera acusó dos impactos en la zona de la cadera; fue hospitalizado y se recuperó, pero quedó con secuelas.
La policía detuvo a los pocos minutos a tres individuos que escaparon en un auto y que habían estado dentro del edificio de los petroleros: Hernández, Roldán y Carrazana, quienes en medio de la persecución arrojaron una mochila con al menos diez revólveres y pistolas.
Además, en el sitio del incidente fue arrestado Quiroga y los cuatro fueron llevados a juicio.
Carrazana y Quiroga admitieron que accionaron una escopeta recortada, pero que la misma estaba cargada con munición de estruendo. Hernández dijo que no tuvo nada que ver y prueba de ello es que el dermonitrotest le dio negativo, en tanto que Roldán aseguró que los restos de pólvora que le encontraron en una mano se debía a que lo obligaron a levantar las armas que quedaron dentro del sindicato petrolero.
En consecuencia, durante el juicio no pudo probarse que alguno de ellos haya sido el autor del disparo que mató a Vargas y quedó en evidencia que hubo otros individuos que accionaron armas y nunca fueron identificados.

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