Obligación o beneficio empresario

Según lo afirmó el propio gerente de la transportista Patagonia Argentina, Jorge Moreno, una de las razones fundamentales para introducir una prórroga en el contrato original es la necesidad de la empresa de amortizar la inversión que la misma realizó para instalar las máquinas expendedoras de boletos.

"La condición de esas máquinas era muy particular porque debían combinar el uso de una tarjeta y también aceptar monedas. Era difícil encontrar en el mercado una máquina combinada porque además debía revelar diariamente cantidad de pasajeros y recorridos", planteó textualmente en la audiencia pública para relatar que "luego de muchas vicisitudes" obtuvieron la provisión de maquinaria, inversión mediante de 850.000 dólares, y que el sistema comenzó a funcionar en 2009.
Hay que recordar, sin embargo, que la instalación de dicha maquinaria era una obligación contractual en el contrato de 2007, para la que se otorgaba un plazo perentorio de un año que la empresa incumplió hasta finales de 2009, año en que casualmente solicitó la suba del boleto.
Así, el argumento de necesidad de amortización del empresario resulta doblemente llamativo. En primer término, porque al momento de su compra e instalación la empresa conocía perfectamente que el contrato se extendería hasta 2017, fecha que no registraba alteraciones con la implementación del SUBE, cuya tecnología hay que aclarar no implica desembolso alguno para la empresa más allá de variar la mecánica de percepción de subsidios que irá ahora directamente al pasajero.
Por otra parte, el mismo contrato original determina que la empresa debe incorporar los adelantos tecnológicos que hagan a la eficiencia del servicio, parámetros en los cuales puede describirse al SUBE, lo que puede convertirlo perfectamente en otra obligación contractual.

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