Ocho cirujanos intervendrán a Analía Gallardo para salvarle sus piernas

La mujer que fue embestida por un conductor ebrio sigue en estado delicado, pero evoluciona lentamente. Los médicos del Hospital Regional ayer la derivaron a la Clínica del Valle. Su madre adelantó a El Patagónico que será sometida a una operación en la que intervendrán ocho cirujanos y durará unas diez horas.

Analía Gallardo, la joven madre que el jueves fue atropellada sobre la avenida Kennedy y La Plata cuando estaba por subir a un remis, sigue peleando por su vida. Los especialistas del centro asistencial público ayer decidieron trasladarla a la Clínica del Valle para someterla a una extensa y delicada intervención quirúrgica en sus comprometidas piernas.
Desde el momento en que la joven de 25 años ingresó en estado gravísimo al Regional los médicos la estabilizaron pese a su riesgo de vida. No pudieron operarla en los miembros inferiores y la zona de la cadera debido a la importante infección provocada por los restos de basura del asfalto y la pintura del auto que la arrolló.
Pese que tenía diagnóstico de amputación de las piernas, Analía –quien ya en su vida se sobrepuso a adversidades de salud- comenzó a evolucionar lentamente. Ello hizo que los médicos ayer a las 17 decidieran trasladarla hacia la mencionada clínica privada.
Su madre, Mariela Rey, comentó a este diario que los médicos le anticiparon que intervendrán a su hija en las próximas horas. Estiman que actuarán ocho cirujanos para intentar reconstruir las piernas, aunque la derecha fue la que sufrió mayores afecciones. Se estima una duración de unas diez horas en la cirugía.
Mientras tanto, la madre de dos niñas de corta edad continúa conectada a un respirador artificial y sedada. Mariela contó que cuando se despierta su hija hace señas indicando que es consciente de su estado de salud y del tremendo accidente que sufrió.
No obstante, su madre volvió a subrayar: “mi hija va a salir adelante”. Los médicos aún no fijaron la fecha de la intervención que sería en las próximas horas.
Hay que recordar que el conductor del Fiat Palio, Pablo Rodríguez, esa fatídica madrugada conducía en estado de ebriedad luego de participar de un asado. El test de alcoholemia efectuado durante su internación en el centro asistencial arrojó que tenía 1,44 gramos de alcohol por litro de sangre.
Incluso, amigos suyos se presentaron en el Hospital Regional para contarles a los familiares de Analía que le pidieron a Rodríguez que no manejara esa noche. No sólo omitió la opinión de sus compañeros de trabajo sino que además se retiró a bordo de su auto a gran velocidad.
Tras la formalización de la investigación por el delito de “lesiones gravísimas culposas agravadas por la conducción imprudente de un automotor”, el conductor fue dejado en libertad.

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