Ocultaban una caja con joyas de Marisa en la vivienda de un hijo de Lamonega

En la décima jornada del juicio por el triple homicidio de Sarmiento, los testimonios más importantes fueron los que brindaron Tania y Silvia, hermanas de Marisa Santos. Una de ellas mostró al tribunal las joyas y recuerdos personales de la víctima que les fueron devueltos por la ex esposa del acusado. Lo describieron como una persona celosa que siempre intentó sembrar discordia en la familia.

En el décimo día del juicio contra Claudio Lamonega (50), por los homicidios de su pareja Marisa Santos (48) y de los hijos de la mujer, Lucas Ramis (15) y Victoria Ramis (17), ayer se escucharon nueve testimonios. Los momentos más conmovedores fueron protagonizados por Tania y Silvia, dos de las hermanas de Marisa. Ambas describieron al imputado como una persona celosa y que siempre intento sembrar discordia en la familia.
Además, una de ellas mostró al tribunal joyas y recuerdos personales de la víctima que fueron hallados en la casa de uno de los hijos del imputado. Esos elementos, fueron entregados por la ex esposa de Lamonega a la familia Santos, después de que la Fiscalía presentara la acusación pública. Según la testigo, el acusado le había pedido a uno de sus hijos que le guardara esa caja porque contenía objetos muy valiosos para él.
MENSAJES DE TEXTO
Asimismo, mediante el sistema de videoconferencia, desde la Oficina Judicial de Trelew brindó su testimonio un hombre que fue pareja de Marisa cuando ella cursaba estudios terciarios en esa ciudad. El testigo indicó que hace alrededor de dos años se encontraba radicado en Gualeguaychú, Entre Ríos, y Marisa lo llamó por teléfono. Le consultó si no había pasado por Sarmiento y le había dejado un papel con su número de teléfono celular en el parabrisas de su Renault Kangoo.
El ex novio se mostró sorprendido ante la situación y negó su presencia en esa localidad.
Agregó que al poco tiempo de este episodio comenzó a recibir mensajes de texto donde le sugerían que le dijera a su familia que mantenía una relación con Marisa y que se iría a vivir con ella. Refirió que solamente una vez le respondieron sus llamadas desde el número de teléfono del que provenían los mensajes. Dijo que atendió una mujer que rápidamente cortó la comunicación.
Otro de los testigos, que también recibió mensajes a partir de marzo de 2013, fue uno de los cuñados de Marisa, radicado en Córdoba. En su caso los textos hacían referencia a cuestiones de la intimidad familiar. También daban indicios para que los receptores sospecharan que la autoría correspondía a otro de los integrantes políticos de la familia, apodado "El cubano".

MENSAJES DE TEXTO
En tanto, el relato de Tania Santos se inició describiendo el momento en que debió comunicar la infausta noticia a sus padres el 24 de noviembre del año pasado, cuando hallaron los tres cadáveres. Recordó que desde octubre una parte del grupo familiar se hallaba en Buenos Aires por razones de salud del padre de las hermanas Santos.
Sobre los mensajes de texto que recibían ella, su esposo, su madre, Marisa y su hermana Daniela, esta última le manifestó que su principal sospechoso era Lamonega.
Con respecto a las características del acusado, lo describió como una persona celosa de todo el grupo familiar o amigos de Marisa. Agregó que era "ermitaño, frío, de mirada perdida y utilizaba un lenguaje burdo y chabacano".
Mientras, Silvia Santos se presentó como una trabajadora docente que se encuentra radicada en Neuquén. Señaló que mantenía comunicación con Marisa y sus sobrinos en forma diaria mediante el sistema informático Skype. En las vacaciones visitaba Sarmiento y pernoctaba en la casa de las víctimas. Así confirmó que cuando Lamonega convivió en esa casa, tenían tres juegos de llaves. Dejaban uno escondido en una maceta exterior para que los utilicen Lucas y Victoria.
En otro orden, informó al tribunal que en julio último estando en casa de sus padres, una noche se presentó la ex esposa del acusado. Su intención, dijo, era entregarles una caja que contenía anillos, una medallita, aros y otros elementos, que pertenecían a Marisa.
La ex cónyuge –que está citada como testigo– sostuvo, según el relato de Silvia, que encontró la caja escondida en la habitación de uno de los hijos que tiene en común con Lamonega.
Al consultarle la razón del ocultamiento, el joven habría manifestado que lo hizo por pedido de su padre. También el hijo del acusado le habría expresado a su madre que consideraba una traición entregarle esa caja a la familia de las víctimas.
Silvia también contó que Marisa le había expresado que se sentía amenazada y que tenía miedo.
En otro pasaje de la audiencia de ayer, los empleados policiales que participaron de la inspección ocular en la camioneta de Lamonega indicaron que secuestraron diversos elementos de interés para la causa, entre ellos un libro titulado "Relatos de mujeres infieles" que se hallaba en el torpedo del rodado.
En tanto, la médica genetista del Laboratorio Regional de Investigación Forense de la Procuración detalló los resultados de los informes requeridos por los investigadores. Señaló que de las muestras biológicas recolectadas en la Renault Kangoo de Marisa se hallaron perfiles de ADN de ella, de su hijo Lucas y del imputado.
Esa pericia se realizó mediante la aplicación del reactivo químico "Bluestar". Este reactivo químico se utiliza para detectar manchas de sangre latentes sobre superficies lavadas.

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