Okinawa: entre bases militares, playas paradisíacas y un gran legado cultural

La principal base de operaciones de los Estados Unidos en Asia-Pacífico vive actualmente un boom turístico gracias a la belleza de sus playas, y sus nueve lugares declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Okinawa es la isla más grande de un pequeño archipiélago que pertenece a Japón y que está situado cerca de Taiwán. Desde hace muchos años, fue un destino clásico entre los japoneses que deseaban disfrutar de una escapada a la playa. Y hoy en día está ganando en popularidad internacional.
Normalmente si se piensa en playas paradisíacas se viene a la cabeza el Caribe, Zanzíbar, Maldivas, Tailandia o Bali. Pero es importante saber que en Japón hay a centenares de ellas y no tienen nada que envidiar a las anteriores. El tipo de arena de las playas japonesas es blanca como la cal y fina como la harina, y los arrecifes de coral que aseguran el buen buceo y submarinismo.
Tomando un ferri, el turista puede escapar a islotes menores como Gahi o Agenashiku. Estas playas, alejadas de la ínsula principal, son un verdadero paraíso para los amantes de costas aisladas, lejos de cualquier tipo de ruido.
Pero lo más interesante de Okinawa son sus peculiaridades, y sin dudas su rasgo más característico está dado en que este paraíso natural sirve como centro de operaciones del ejército de Estados Unidos en la región de Asia-Pacífico. Por lo que es fácil toparse con gigantescas bases militares fuertemente armadas a las que está prohibido el acceso cuando se aleja de las principales rutas turísticas. Y aunque la gran mayoría de los japoneses acepta con agrado esta presencia militar, no deja de ser un tema controvertido.
Hasta el año 1609 era el reino de Ryukyu, un reino independiente, pero súbdito del imperio Chino y que fue conquistado por las tropas japonesas del clan Satsuma debido a su situación geográfica, muy estratégica para el control del Pacífico. Por esta misma razón, Estados Unidos tiene allí una de sus mayores bases en la zona y, tras la II Guerra Mundial, administró esta isla hasta finales de 1972. En consecuencia, el idioma, el folclore, la gastronomía y la arquitectura son diferentes al resto del archipiélago.
El turismo cultural también es uno de sus grandes rasgos, ya que Okinawa consta con 9 lugares considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: Ruinas del Castillo Nakijin, Ruinas del Castillo Zakimi, Ruinas del Castillo Katsuren, Ruinas del Castillo Nakagusuku, Ruinas del Castillo Shuri, Tamaudoun, Sonohian Utaki Ishimon, Jardín Shikina y Sefa Utaki. Los mismos fueron registrados por la UNESCO en el año 2000 como "Los Sitios de Gusuku y Bienes Culturales relacionados con el Reino de Ryukyu" y son evidencia que hace 450 años aproximadamente existió un reinado que se centró en el Castillo de Shuri. En estos sitios se puede percibir la sabiduría del pueblo así como los antecedentes históricos del reino de Ryukyu por las ruinas del castillo y los estilos de construcción, cultura que aunque recibiendo la influencia de Japón y otros países asiáticos, se desarrolló independientemente como una nación insular.

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