ONU denunció ataques contra hospitales y escuelas en Siria

Sin embargo, ni la ONU ni MSF responsabilizaron a alguna de las fuerzas sirias y extranjeras que bombardean la región norteña, aunque Siria acusó por el hecho a Estados Unidos, mientras que fuentes pro opositoras apuntaron contra Rusia.

La ONU denunció que los bombardeos destruyeron ayer cinco hospitales y clínicas y dos escuelas en el norte de Siria, y mataron a unos 50 civiles, en tanto que Médicos Sin Fronteras (MSF) informó que uno de los centros médicos que financia en ese devastado país fue atacado.
Sin embargo, ni la ONU ni MSF responsabilizaron a alguna de las fuerzas sirias y extranjeras que bombardean la región norteña, aunque Siria acusó por el hecho a Estados Unidos, mientras que fuentes pro opositoras apuntaron contra Rusia.
El vocero de la Secretaría General de la ONU, Farhan Haq, no dio muchos detalles, sólo sostuvo que unos 50 civiles murieron en el norte de Siria por una serie de bombardeados que golpearon al menos cinco hospitales y clínicas y dos escuelas, en "una violación flagrante del derecho internacional".
MSF, en cambio, sólo confirmó ataques contra tres hospitales. Dos centros médicos en Azaz, en la provincia de Alepo, casi pegado a la frontera con Turquía, y un tercero, financiado por esa organización internacional desde setiembre pasado, en la localidad de Marat Al Numan, en la provincia vecina de Idleb.
"Condenamos este nuevo ataque contra una estructura médica, que además parece haber sido deliberadamente dirigido contra la misma", denunció el coordinador general de MSF en Siria, Massimiliano Rebaudengo, en un comunicado.
Según MSF, el hospital de Idleb fue golpeado ayer cuatro veces en dos ataques, separados apenas por unos minutos, en un hecho donde siete personas fallecieron y otras ocho continúan desaparecidas.
Poco antes, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización opositora con sede en Londres y con una red de contactos en el país árabe, había informado que al menos nueve personas fallecieron en los ataques y decenas resultaron heridas.
MSF destacó que el hospital, que contaba con 54 empleados, 30 camas, dos quirófanos, una clínica ambulatoria y un servicio de urgencias, quedó completamente destruido y dejó sin atención médica a unas 40.000 personas que viven en una zona de conflicto abierto.
Mientras el Observatorio acusó directamente a Rusia, el aliado del presidente sirio Bashar al Assad que desde hace cinco meses bombardea desde el aire algunas zonas rebeldes, el embajador sirio en Rusia responsabilizó a Estados Unidos por el ataque del hospital financiado por MSF.
"En realidad, el hospital fue destruido por las Fuerzas Aéreas estadounidenses. Las fuerzas aéreas rusas no están relacionadas con esto", sentenció el embajador Riad Haddad, citado por la agencia de noticias oficial de Moscú, Interfax.
No es la primera vez que un centro médico que recibe apoyo de MSF es atacado en un conflicto armado. Estados Unidos lo hizo en Afganistán, Arabia Saudita lo hace sistemáticamente en Yemen y, en el último año, se cree que Rusia lo hizo varias veces en Siria, país donde desde hace casi cinco años la guerra mató a más de 260.000 personas y forzó a más de la mitad de la población a abandonar sus casas.
La última vez que un hospital de MSF fue atacado fue en el sur de Siria el 5 de febrero pasado.
Tres personas murieron y otras seis, entre ellas una enfermera, resultaron heridas por un bombardeo contra el hospital de Tafas.

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