Operarios de la Fundación instalaron un refugio en la plazoleta del Gorosito

Una carpa improvisada con retazos de viejas telas, fogata y parrilla para cocinar algunos pollos y trozos de carne donados por algún vecino o comerciante solidario es la vista que ofrece desde anteanoche la plazoleta del Gorosito donde los protagonistas son operarios de la Fundación Santa Cruz Sustentable (ex Olivia) que exigen del Gobierno provincial el pago de sus salarios de abril y mayo.

Caleta Olivia (agencia)
Este tipo de reclamos se viene registrando desde hace mucho tiempo, generalmente con cortes de ruta, pero esta vez los trabajadores decidieron llevarlo al microcentro para que tanto la comunidad caletense como camioneros, pasajeros de micros de larga distancia y otros viajeros que hacen su paso por esta ciudad, se enteren de sus padecimientos y el de sus familias.
Su situación es mucho más difícil que la de otros trabajadores que dependen de la provincia ya que ni siquiera le hacen pagos parciales y por ello ayer prefirieron no sumarse a la marcha de protesta organizada por gremios estatales que también tuvo a ese lugar como punto de concentración.
"Nos tienen a las vueltas y nos hacen el mismo verso todos los meses", sostuvo indignada Guadalupe Martínez, una vocera del grupo, quien precisó que desde Río Gallegos les comunican telefónicamente que el expediente del pago se demora en el Tribunal de Cuentas.
"Nos dijeron que nos iban a pagar el martes y después que sería hoy (por ayer) y al final a la sucursal del Banco Provincia nunca llega la transferencia", agregó.
Asimismo, reveló que el secretario de Gobierno e Interior, Martín Chávez, estaba molesto porque ellos (los trabajadores) pidieron la intervención de los dos diputados de Caleta Olivia, Gerardo Terraz y Sergio Bucci que pertenecen a una fuerza política disidente del gobierno.
"Nosotros no nos metemos con sus internas, solo queremos que nos paguen porque necesitamos dar de comer a nuestras familias y además pedimos que aseguren el futuro de nuestras fuentes laborales y no desmantelen los sectores", puntualizó.
"Por eso vamos a mantener este campamento hasta cobrar lo que nos deben y que la vergüenza la asuma la clase política", expresó Martínez en representación de más de doscientos operarios, tanto hombres como mujeres, algunos de los cuales se desempeñan en el basural separando residuos reciclables, otros en obras públicas como la colocación de pavimento adoquinado en calles de Cañadón Seco y el resto en la fábrica de ese tipo de material y en un vivero.

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