Ormaechea: "en el tenis femenino faltan referentes"

La santafesina Paula Ormaechea, última argentina en habitar el grupo de las cien mejores del ránking mundial, asumió que en el tenis femenino "faltan referentes" como autocrítica sobre el presente de la actividad, que por primera vez desde que el deporte regresó a la agenda olímpica estable en Seúl 1988, no contará con representantes en los Juegos de Río de Janeiro.
"El tenis femenino siempre fue más flojo comparado con el masculino. Es muy difícil porque no hay referentes. Hoy las chicas juegan al hóckey, porque lo ven en tele. Ven a 'Lucha' Aymar, la mejor del mundo durante tantos años, y se contagian. Desde muy chicas las llevan al colegio con el palo de hóckey, no con una raqueta", comentó Ormaechea a Télam.
La sunchalense tiene claro que si "a las nenas no las empezás a contagiar de chicas es complicado" porque "el tenis es un deporte caro" y "si no tenés una familia en una buena posición económica es difícil practicarlo".
Ormaechea tuvo un arranque fulgurante en el plano internacional y, el 21 de octubre de 2013, llegó hasta el puesto 59 del ránking oficial de la WTA y, en pleno ascenso, se animaba a soñar con ser la número 1 del mundo, pero en los últimos dos años comenzó a sufrir lesiones y, sobre todo, altibajos emocionales y deportivos que todavía no pudo frenar.
"Estoy transitando un momento difícil de la carrera. He perdido un montón de terreno en cuanto al ránking, pero estoy tratando de volver. No es algo fácil, es algo que lleva tiempo y paciencia", explicó la tenista, que en la actualidad ocupa el puesto 519 del escalafón de la WTA.
La morocha, de 23 años, tiene claro que lo suyo es "completamente mental" y agregó: "Físicamente me siento bien, me siento jugando como antes. Trabajo todos los días. No siento que me ganan, es más que los partidos los pierdo yo".
"A algunos les toca meterse en el deporte y quedarse y a otros, como a mí, nos toca caernos del top 100. Hay que vivir y seguir aprendiendo. Soy joven. No lo tomo como algo grave. Lo tomo como parte del camino que tengo que transitar y aprender de cada cosa, porque si me toca volver estar arriba me lo voy a tomar diferente", puntualizó.
Durante los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, Ormaechea, junto a María Irigoyen, consiguieron la medalla de bronce en dobles, algo que trató de que funcione como una inyección de ánimo, pero que no cumplió su cometido.
"Fue una experiencia hermosa. Fue algo muy especial representar al país. Ojalá pueda repetirlo, porque es algo completamente diferente a lo que se vive en un deporte tan solitario como el tenis", recordó la santafesina, que con tono dolido afirmó: "Estar en Río 2016 era un objetivo, aunque sabía que era difícil".
El tenis femenino no tendrá representantes en Brasil, ya que ninguna logró clasificarse por ránking, algo que nunca había sucedido, contando singles y dobles, desde que el deporte se estableció en el cronograma estable de los Juegos Olímpicos en Seúl 1988.
En la capital de Corea del Sur, Gabriela Sabatini se quedó con la medalla de plata, tras perder la final ante la alemana Steffi Graff, y en pareja con Mercedes Paz no pasaron la primera ronda, mientras que en la última cita, Londres 2012, la dupla Paola Suárez-Gisela Dulko se despidieron en la primera ronda.
"Ojalá que los próximos olímpicos me vean ahí", expresó Ormaechea con un brillo especial en los ojos, con la mira ya puesta en Tokio 2020, al tiempo que entre risas remarcó: "Para lograrlo tengo que ganar muchos partidos. Tengo que empezar a ganar".

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