Orsanic afrontará la final de la Davis frente al país de sus antepasados

Daniel Orsanic reveló dotes de estratega prácticamente desconocidos en su función de capitán, y su próximo objetivo será nada menos que Croacia, el país donde nacieron su padre y su abuelo.

Daniel Orsanic, con la satisfacción de haber dado un paso trascendente en Glasgow, por la victoria sobre Gran Bretaña, reveló dotes de estratega prácticamente desconocidos en su función de capitán de Copa Davis de Argentina, y su próximo objetivo será nada menos que Croacia, el país donde nacieron su padre y su abuelo.
En ese contexto, el capitán de la nave en la que se embarcó la ilusión argentina en la ansiada Davis demostró que no le tiembla el pulso cuando toma una decisión, tanto en el armado del equipo como en la elección de cada jugador, con signos típicos de gran táctico, heredados acaso de su padre Branko, un ex formador de tenistas.
"Siempre tomo las decisiones que considero más convenientes para el equipo y respeto el momento de cada tenista. Argentina formó un gran grupo humano, unido detrás de un objetivo y no nos vamos a apartar de esa línea", comentó "Orsa" en una de las charlas que mantuvo con Télam durante la serie jugada en Glasgow.
El capitán tomó una decisión fuerte, consensuada con Juan Martín Del Potro, con quien mantiene una relación cercana de afecto, y así lo mandó a la cancha el primer día de la serie para poner de rodillas al mismísimo Andy Murray en su propia casa, y con el resultado puesto no queda otra que rendirse ante la evidencia.
Es que muchos cuestionaron esa apuesta y luego las críticas se redoblaron cuando incluyó nuevamente a un "Delpo" entre algodones en el dobles que perdió junto a Leo Mayer ante los hermanos Murray, pero otra vez tuvo razón.
"Su presencia en el dobles se debió a que queríamos cerrar la serie 3-0, pero no se logró. Del Potro tuvo un desgaste altísimo para ganarle a Murray y desde el mismo viernes sabíamos que no estaría el domingo, por eso incluí a Mayer, entero físicamente y con un plus cuando se pone la camiseta argentina", explicó Orsanic.
El capitán, nacido el 11 de junio de 1968, se hizo cargo de un puesto que tenía antecesores de peso en el ambiente del tenis como Alberto "Luli" Mancini, Modesto "Tito" Vázquez y Martín Jaite, con la carga extra de no haber tenido una carrera tenística destacada.
En su primer año en el puesto, llevó al equipo hasta las semifinales con victorias sobre Brasil y Serbia, y derrota ante Bélgica, mientras que en su segunda temporada llegó a la final luego de éxitos sobre Polonia, Italia y el campeón Gran Bretaña, estas dos últimas series con Del Potro en la formación.
"El nivel actual de Del Potro me emociona. Tengo muy presente que en el verano pasado no podía ni siquiera entrenarse y ahora lo veo cada día mejor, con un crecimiento que no tiene techo, ya que tiene más para dar tenística y físicamente", expresó Orsanic, criado en la Zona Norte del Gran Buenos Aires pero con un árbol genealógico forjado en Europa del este.
El capitán es hijo de Branko Orlovich y María Carolina Troitiño, un croata y una argentina, con la particularidad de que su padre, ahora de 88 años y ex profesor de tenis (tuvo entre sus pupilos a José Luis Clerc) tiene un apellido distinto.
La razón es que su abuelo huyó de Croacia al finalizar la Segunda Guerra Mundial con el apellido cambiado a Orlovich por cuestiones de seguridad, y su padre Branko lo conservó cuando ingresó a Buenos Aires a los 19 años, aunque a Daniel sí le puso el apellido verdadero y así dio sus primeros pasos en el tenis.
Su carrera profesional como tenista no tuvo demasiado vuelo, pero llegó a ser 24 del mundo en dobles, con puntos altos en las dos semifinales de Roland Garros con Lucas Arnold (1997) y el brasileño Jaime Oncins (2000), y una única participación en la Davis, en 1999 ante Ecuador también con Arnold.
Como entrenador tuvo como pupilos al misionero José Acasuso, al peruano Luis Horna, al uruguayo Pablo Cuevas y al brasileño Thomaz Belucci, antes de asumir en reemplazo de Jaite en febrero de 2015.
"Es un momento muy emotivo y especial, se logró un triunfo histórico y merecido. Quiero disfrutar la victoria y no pensé aún en Croacia, lo único que puedo decir es que iremos muy bien preparados y con ilusión", expresó Orsanic entrada la noche en Glasgow, con el estadio Emirates Arena completamente vacío.
Lo cierto es que Orsanic pasó de cuestionado a reconocido y que su fuerte personalidad y extrema meticulosidad quedaron expuestas como un arma más de Argentina, que quiere coronarse en Croacia para reivindicarse con la Davis, ese trofeo que se tuvo al alcance de la mano en las finales perdidas en 1981, 2006, 2008 y 2011.
Los nombres de los balcánicos Marin Cilic, Borna Coric, Ivan Dodig, Ivo Karlovic o Marin Draganja no le son ajenos, por sus orígenes croatas y porque en un par de días comenzará a planear una nueva estrategia para ir en busca del título añorado por el tenis nacional, con Del Potro como carta fuerte y otros que desean inscribir su nombre en la historia.

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