Oscar Coria y una amistad de por vida con el carrovelismo

Es presidente de la APC desde hace una década y se enamoró del deporte del viento en los '80, cuando vio por primera vez un carro a vela de Pablo Reyes, con quien llegó a organizar un Mundial en Rada Tilly, "el mejor de la historia", según sus pares. El ex campeón argentino de Clase 3 cosecha amigos por el mundo y, a los 64 años, sigue vigente y comparte con su hijo el amor incondicional por el carrovelismo.

Oscar Coria es el presidente de la Asociación Patagónica de Carrovelismo (APC) desde 2007, pero su historia con el deporte del viento arranca en la década del 80.
Nacido en Córdoba hace 64 años, llegó a Comodoro Rivadavia para jugar un Regional de fútbol con Huracán, en 1975. Se desempeñaba de mediocampista y, cuando estaba en el Servicio Militar, hasta un coronel lo quería llevar a Newell's Old Boys.
El destino lo llevó hacia una disciplina desconocida. El nombre del club que lo recibió estaba emparentado con lo que sería su pasión hasta hoy. "Dios los cría y el viento los amontona", reza un viejo dicho que perfectamente se puede aplicar a esta historia llena de proezas, entre ellas, la organización del Mundial 2008 en Rada Tilly y el título que logró en la Clase 3 en 1990.
"A los dos años de dejar el fútbol empecé con el carrovelismo, en 1983. Había un programa que recorría el país y vino acá. Mi hijo Rodrigo (actual piloto de carrovelismo) andaba en triciclo y yo hacía pasar a los chicos por delante de la cámara para que mi mamá los viera en Córdoba", recuerda en diálogo con El Patagónico.
Ese día, un jovencísimo Pablo Reyes, pionero del carrovelismo en la región, presentó un carro a vela que le había regalado Carlos Barile porque el intendente no lo dejaba andar en la playa. "Vi el carro y dije 'a esto lo hago en un abrir y cerrar de ojos, si ya tengo la máquina de soldar en mi casa, todo'", evoca.
"Le dije al 'Flaco' Ricardo Farroni 'hagamos un carro'. Yo no tenía tiempo por el trabajo, pero nos daba una mano Alvarado, que era boxeador y ahora es inspector de Tránsito. En un garaje que yo tenía, todas las tardes y noches diseñamos un carro a gusto y placer nuestro", remarca.
Con el tiempo, la pasión por el carrovelismo se fue contagiando. A Pampa El Leoncito en San Juan, Barrial en la cordillera y Bell Ville en Córdoba, en 1986 se les sumó Rada Tilly gracias a las gestiones de Reyes y Coria. Con ese Sudamericano empezó el crecimiento de los carros a vela en la región.
El entusiasmo de Coria fue tal que llegó a salir campeón de la Clase 3 –la mayor– en 1990 en San Juan, donde la marca Marlboro presentaba una puesta en escena con invitados como el expiloto de Fórmula 1 Carlos Reutemann y Karina Rabollini, top model de aquel entonces que era contratada como promotora.
La evolución era constante, y así llegó la categoría Promo, con carros más chicos y "populares", que en principio fueron resistidos. "Oscar Serra y 'Chiche' Casalánguida (tío del entrenador de básquetbol Nicolás Casalánguida), ambos ya fallecidos, se traen desde Brasil unos carros Promo que habían fabricado los franceses, pero acá nadie quería dejar su carro de Clase 3", rememora.
Otro emprendimiento estaba en marcha, y Coria junto a Reyes nuevamente asumieron el desafío. "Empezamos a hacer los carros con Pablo, que trabajó muchísimo, yo a la par de él porque Pablo era el pionero y yo lo acompañé siempre", reconoce.

ALEMANIA: EL CAMINO HACIA EL GRAN DESAFIO

Llegó el Mundial de Alemania 2004 y Pablo Reyes se lo llevó a Oscar Coria para empezar a diseñar el Mundial Rada Tilly 2008. "Ahí ya empezamos a hablar del Mundial y de la categoría Promo que teníamos en Argentina. Francia se nos unió al toque porque ellos también tenían Promo. Entonces con Pablo empezamos a hacer un nexo", comenta.
El orgullo en Oscar se pone de manifiesto cuando resalta que el reglamento de la categoría Promo, homologado a nivel mundial, es el calco del reglamento de la Asociación Patagónica de Carrovelismo que en aquel entonces conducía Reyes, y que actualmente está a cargo de Coria.
"En 2007 se viaja a Francia para homologar la categoría Promo a nivel internacional. El reglamento oficial es la copia del reglamento de la APC, hasta la seguridad. Aceptaron todo lo que nosotros teníamos. Laburó muchísimo Pablo Reyes en eso", recalca.

RADA TILLY 2008, "EL MEJOR MUNDIAL"

Llegó el Mundial en casa y se superaron las expectativas. "El Mundial del 2008 fue catalogado como el mejor, hablando de Mundiales de carrovelismo, no de campeonatos", asegura.
En ese sentido, argumenta: "Se los fue a buscar al aeropuerto; se los llevó a conocer lugares, al Ventisquero, al Bosque Petrificado, a ver a los lobos marinos; se les dio desayuno, almuerzo y cena; se les dio hotel a la comisión directiva; a casi todos los pilotos se les dio alojamiento en casas de familia. Se los albergó a todos y se les dio comida a todos".
"En total éramos 156 pilotos en las cuatro categorías: Promo, Standard, Clase 2 y Clase 3. Se hicieron tantas regatas, que el jueves les dimos descanso a todos porque ya teníamos cerrado el campeonato", asevera.
También está la parte negativa. "Pedro Peralta (intendente de Rada Tilly de aquel entonces) nos exigió que valláramos la playa. Gastamos 16 mil pesos en vallas. Vinieron tres camiones con vallas desde Buenos Aires. Tiramos guita a lo loco por una estupidez. En Europa ponés una cinta y el tipo no pasa. ¡No pasa! Acá no nos respetamos", se lamenta.

PARTE DE SU VIDA

Oscar Coria confiesa que el carrovelismo va más allá de lo deportivo. "Es parte de mi vida. Yo necesito viajar para darle un abrazo y saludar a un tipo de España, de Francia, y que te diga '¡hola Oscar, tanto tiempo! ¿Cómo andás?'. Eso es lo que a mí me llena. Después, si salgo último o primero, es aparte", afirma.
"Yo quería salir campeón argentino. Laburé y salí campeón argentino. De ahí en más, empecé a hacer carrovelismo por placer, por viajar y conocer. He conocido todo España, todo Portugal. Y ahora voy a Córdoba porque me voy a encontrar con los de Brasil, con los de Chile, con los de Viedma, con todo el grupo", señala.
En ese sentido, enfatiza: "Tenemos reuniones, comemos, charlamos siempre del carro a vela, los tres días. Hablamos de la rueda, del mástil, de esto, de aquello.
Aprendés de mirar al otro y también das información, porque en este deporte no tenés nada que guardarte, está todo a la vista. El secreto está en saber aprovechar el viento. Si hay 10 kilómetros de viento, hay que aprovecharlo con la picardía de cada uno. No es tener un mejor motor".

EN CARRERA

Oscar no para. Mientras se recupera de una lesión por un accidente que sufrió con su carro, se apresta a viajar mañana a Bell Ville y, en la medida que su trabajo se lo permite, organiza otros viajes.
"Del 2 al 7 de octubre voy a correr el campeonato europeo de BloKart (una nueva categoría, con carros más chicos y livianos que los Promo) en Barcelona. Después, el 11 y 12 de noviembre, corro en Madrid", resalta.
Este año también tiene previsto participar en la travesía de Brasil que consta de 500 kilómetros. "Nunca pudimos completarlos. Con Rodrigo (su hijo) hicimos 170 km y después con otros chicos que llevé hicimos 250. Arranca en Mostardas y termina en Chuy, Uruguay. Hasta ahí se llega con carro a vela. Se cruzan ríos con los carros en los hombros, es una verdadera travesía. Un día cruzamos en balsa porque estaba crecido el río", grafica.
Por otra parte, Oscar se ilusiona con un resurgir del carrovelismo. Desde hace años se complica organizar carreras en la playa, porque generalmente los bañistas no respetan los límites y en la APC están "cansados de pelear" por esos detalles.
Entonces, buscan otras alternativas. "El Predio Ferial está ideal para hacer un campeonato de BloKart, y la gente de Europa quiere venir. Ellos, justamente, están corriendo en lugares así, en pistas", asegura.
Y el desafío va más allá. "Desde que hicimos el Mundial, muchísima gente quiere volver. Ya lo propuse para el 2018, pero ganó Alemania. Ahora me dijeron que pelee para el 2022, porque posiblemente el carrito BloKart sea olímpico en 2024. Ojalá se dé. Yo quiero ser un piloto olímpico", remarca Oscar Coria.

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