Otamendi: "el contador se convirtió en una persona de consulta semanal o mensual"

Un referente histórico de la contabilidad en Comodoro Rivadavia, Carlos Otamendi repasó los cambios que atravesó la actividad desde que él llegó a esta ciudad en 1957.

El estudio de Carlos Otamendi tiene en sus paredes fotografías de sus familiares y llegan hasta el siglo diecinueve. Algunas de esas imágenes son daguerrotipos de los Otamendi y Campos, entre ellos protagonistas de la historia argentina. Para el contador Otamendi esa es una herencia que trata de honrar haciendo bien su trabajo todos los días.

En 1957 comenzó a trabajar en Comodoro Rivadavia, luego de haber estudiado en la Universidad de Buenos Aires y hoy cuenta con su estudio en el primer piso de Rivadavia 330. De esa época hacia este 2016, la profesión evolucionó e implica nuevos desafíos para los profesionales de la contabilidad, resaltó Otamendi a El Patagónico.

"La necesidad de la actuación del contador es cada vez más frecuente ante los impuestos, leyes laborales, liquidación de impuestos, atención ante los organismos fiscales federales y provinciales, en juicios de concursos y quiebras, o pericias laborales, penales, civiles, entre otros. El contador se convirtió en una persona de consulta semanal o mensual, aún en empresas de pequeña dimensión", afirmó Otamendi.

"Los estudios contables se hicieron importantes y renombrados, se especializaron en diversas actividades según la formación o inclinación del titular, y pasaron a ser respetados y consultados por la actividad comercial e industrial, o meramente civil, de quien tuviera existencia patrimonial y responsabilidad impositiva", detalló.

"Además, el Estado en sus diversos niveles comenzó a emplear para las funciones referidas a lo contable, impositivo o económico a los contadores, y así también incursionaron en política como concejales, intendentes, diputados, ministros, gobernadores", apuntó Otamendi.

El contador, también conocido por su actividad en la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia, subraya los cambios que atravesó la actividad profesional.

"En los primeros tiempos, técnicamente hablando, la actividad era sumamente sencilla, casi elemental, comparándola con las complejidades de exposición, análisis, ratios, salvedades, que hoy hacen una profusa, minuciosa y altamente calificada tarea profesional".

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La profesión fue encuadrándose cuando el Consejo Profesional de Ciencias Económicas cobró vida y estandarizó técnicas y éticas, y poco a poco el contador que era poco conocido pasó a tener un grado de importancia muy alto en áreas estatales, empresariales y de personas físicas.

Pongamos como ejemplo el Impuesto a las Ganancias. Los patagónicos prácticamente no conocían de qué se trataba hasta que los sueldos de petroleros y camioneros empezaron a crecer, no así el mínimo no imponible.

Después, trabajadores de otros sectores tuvieron que hacer parte de su vocabulario términos como "cuarta categoría", "mínimo no imponible" y "deducciones". El que puede salvarlos es un contador.

Los balances de las empresas, que anteriormente apenas llenaban tres hojas, hoy son libros completos que organismos como la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) revisa punzantemente y no puede haber errores ni espacios para la duda. Temas que cuando a fines de los
cincuenta, cuando Otamendi llegó a la ciudad, no estaban vigentes y entonces había sólo dos contadores establecidos.

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