Otro muerto en las calles de Venezuela durante nuevo paro contra la Constituyente

El paro cívico es parte de una escalada de manifestaciones que desde hace tres meses ha liderado la oposición, que ve a la Asamblea Nacional Constituyente promovida por el mandatario socialista como una amenaza para la democracia y la economía de la nación petrolera.

Una huelga de 48 horas convocada por la oposición en contra de la Constituyente del presidente Nicolás Maduro paralizó parcialmente a Venezuela ayer, en medio de hechos violentos que dejaron un muerto y bajo la presión de Estados Unidos que aplicó nuevas sanciones sobre funcionarios del país.
El paro cívico, que comenzó a las 6.00 horas (1000 GMT) del miércoles, es parte de una escalada de manifestaciones que desde hace tres meses ha liderado la oposición, que ve a la Asamblea Nacional Constituyente promovida por el mandatario socialista como una amenaza para la democracia y la economía de la nación petrolera.
Más de un centenar de fallecidos y otros cientos de heridos y detenidos han dejado disturbios, enfrentamientos y otros hechos violentos que han rodeado las manifestaciones. El miércoles las protestas sumaron más víctimas.
La Fiscalía informó que Rafael Vergara, de 30 años, murió en medio de protestas antigubernamentales en la población de Ejido, en el occidental estado Mérida. En Caracas, dos diputados opositores denunciaron que hubo al menos cuatro heridos de bala por choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
En el este de la capital, la jornada transcurría con un bajo tránsito de vehículos y transeúntes, además de bloqueos de vías con breves enfrentamientos con la policía. En otras zonas se evidenciaba un mayor flujo de personas al compararlo con una paralización de 24 horas realizada la semana pasada.
"El silencio y la soledad de las calles evidencia el reclamo del pueblo", dijo el diputado y vicepresidente del Parlamento, Freddy Guevara. "El rumor sobre suspensión de la Constituyente sólo busca que bajemos la guardia: mañana que siga el paro", agregó en su cuenta de Twitter.
En barriadas populares como Catia, en el oeste de la ciudad, se observaban comercios abiertos y el transporte subterráneo de Caracas reportaba una alta afluencia de pasajeros.
"Estoy de acuerdo con el paro. La semana pasada cerré toda la semana, por miedo a que pasara algo. Pero ahora necesito abrir para poder comer", comentó Isabel Fernández, vendedora de verduras en Catia.
El jueves pasado, la oposición realizó un paro de 24 horas y reportó que fue acatado en un 85 por ciento en las principales ciudades del país sudamericano. Esa jornada desencadenó violentas protestas que dejaron cinco fallecidos.
La oposición promete intensificar las protestas si el Gobierno insiste en celebrar la elección de 545 constituyentes para redactar una nueva carta magna, con la que afirman el mandatario busca suprimir las elecciones -incluidas las presidenciales de 2018- y retomar el control de todos los poderes públicos.

SANCIONES
En tanto, Estados Unidos impuso sanciones a 13 altos funcionarios y exfuncionarios del Gobierno y el Ejército venezolanos, así como de PDVSA, en un intento por aumentar la presión para que Maduro aborte sus planes.
Entre los sancionados están los exministros Elías Jaua e Iris Varela; el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, y la jefa del organismo electoral, Tibisay Lucena, por estar "minando la democracia o los derechos humanos" al apoyar la realización de la Constituyente.
Washington amenazó con incluir en la lista a cualquiera que se integre a la controversial Asamblea. Estados Unidos ya había impuesto sanciones a otros funcionarios venezolanos y familiares, incluyendo a ocho jueces del máximo tribunal.
Por otra parte, la Organización de Estados Americanos (OEA) sostuvo una sesión en la que discutió la situación en Venezuela, pese a que en su reunión de junio fracasó en emitir una declaración formal condenando al Gobierno de Maduro por su mal manejo de la crisis política y económica.
Previo al encuentro, el Gobierno de Cuba rechazó ser parte de una presunta mediación para encontrar una salida al conflicto en Venezuela y reiteró su apoyo a Maduro, a quien considera un aliado ideológico.
Pese a las críticas en casa y desde el extranjero, Maduro insiste en celebrar la Constituyente que ve como la vía para incluir populares subsidios en la carta magna e instaurar una economía postpetrolera que permitiría al país librarse de la dependencia de sus exportaciones de crudo.

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