Padres insultan a menores de 12 años: "son todos p..."

En la localidad cordobesa de Pilar se concretó un torneo donde los padres de un equipo insultaban a menores desde las tribunas, la situación tomó trascendencia luego de la carta de una madre, que dijo sorprenderse con la hostilidad.

Indignada y sorprendida, según publica el medio Día a Día, la madre de un chico que juega al básquet en el club Hindú de Córdoba envió una carta expresando su desagrado y sensaciones encontradas por el maltrato que padres del equipo rival (de la localidad de Pilar) les dieron a chicos de 12 y 13 años en un partido.

La mujer sostuvo que fueron unos diez hombres quienes se unieron para cantar, entre otras cosas "son todos putos, son chiquititos". "Me gustaría rescatar lo generalizada que está dentro del deporte esta actitud. Escribí la carta porque es un colmo, no es la primera vez que pasa", contó la mujer.

EL TEXTO

"Son todo' puto', son chiquitito'"... Tal era uno de los cánticos que se oía en la tribuna de una cancha de básquet en la localidad de Pilar (Córdoba), el sábado 27 de agosto pasado. Eso, sin contar las mímicas sobre "tenerlos de hijos", que tuvieron que soportar los perdedores a la salida de la cancha.

La tribuna estaba compuesta por padres de chicos que juegan el Provincial en la categoría U13; y que tales canciones iban dirigidas, precisamente, a chicos de entre 12 y 13 años.

Lejos de entrar en una moralina vacía de contenido o intentar bajar línea sobre las enseñanzas que como adultos tenemos la obligación de darles a nuestros hijos (y bien sabido es que ellos aprenden básicamente observando nuestro comportamiento como adultos que somos), me gustaría detenerme en algunos interrogantes.

¿Qué clase de hombre nuevo podemos formar si arrastramos nuestras más profundas miserias a una cancha y se las vomitamos en la cara a un puñado de pibes que sale a jugar un juego que se supone divertido, y qué -lógicamente- quieren ganar?

Demostremos pasión, sí, claro. Y transmitámosla. Pero con amor. Porque aunque no seamos capaces de comprenderlo, estamos parados frente a chicos en formación, chicos que encontraron en el deporte una manera de reforzar sus vínculos, que están adquiriendo valores, compartiendo experiencias, empezando a comprender un mundo que de por sí les es hostil, creciendo con pares, persiguiendo sueños.

Es la tribuna del zapateo cuando el equipo contrario tiene que tirar. Yo los he visto, silbando o aplaudiendo en detrimento del oponente. Los he mirado anonadada, sin que mi capacidad de razonamiento alcance para comprender.

¿Qué nos pasa? ¿Tan descompuestos estamos? ¿Tan "sin terminar", como decía Galeano cuando sostenía que "no estábamos mal hechos sino que estábamos sin acabar"?

Me pregunto qué opinan las autoridades de mesa, los árbitros, los DT. ¿A todos les parece normal esa conducta tribunera? ¿Tanto hemos llegado a naturalizar el maltrato entre seres humanos?

A los padres que integraban la tribuna que arengaba el sábado 27 en esa cancha de Pilar: me duelen sus mentes tan chiquititas. Porque con mentes tan chiquititas estamos perdidos, con mentes así nunca lograremos hacer madurar a un hombre nuevo.

Es tiempo de crecer.

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