"Papo" Quinteros y una pasión donde el mundo no es redondo

Se inició a los 5 años siguiendo a sus hermanos Cristian y José. Pero afirma que es mejor que ellos con la guinda. Su sobrenombre viene de niño, cuando por usar muchas pulseras de rock lo apodaron como al "Carpo". A los 16 años debutó en Primera y hace cinco años que es el capitán del plantel mayor.

De tipo malo nada. De hecho se conmueve cuando se refiere a la M15 y M16 que dirige. Eso sí, a la hora de hablar de Deportivo Portugués y el compromiso que hay que tener para con el "lusitano" no tiene concesiones con nadie. Ni siquiera con sus hermanos, porque sostiene que si bien el club ahora cuenta con todas las comodidades, antes supo no tener nada más que capital humano y un entrenador apasionado por el deporte.
Ramón "Papo" Quinteros, 32 años, hincha de River Plate. Octavo de 9 hermanos -5 mujeres y 4 varones- amante del rocanrol (su apodo viene porque usaba las pulseras de rock similares Norberto Napolitano) y de Portugués sobre todas las cosas. Por eso la rotura de rodilla, sumado a dos operaciones, una de ellas en Buenos Aires, junto a un año y medio de inactividad no lo alejaron de las canchas.
En su hogar, todo es referente a los colores del "Portu", desde las paredes de la cocina hasta el reloj de pared.
Si tuviera la posibilidad de elegir, sostiene que prefiere mantenerse vigente a ser el capitán de la Primera. Por eso disfruta que con 32 años sigue jugando con amigos.
"Al fútbol jugaba en el barrio, pero a los 5 años me llevó mi hermano José al club. De ahí nunca dejé. Tampoco me considero un veterano, para eso me faltan 3 años más, por ejemplo Nicolás Díaz tiene 38 y sigue jugando", sostiene.
Cuando era joven y más delgado jugaba de medio scrum, pero tras la lesión y el párate de un año y medio "Papo" volvió como Primera línea. Desde ese lugar marcó dos trys ante Patoruzú de Trelew hace un par de semanas, pero ese dato para él es anecdótico.
"En el rugby es una sumatoria de cosas el resultado. Porque lo que lo que se consigue es gracias al equipo y los entrenamientos. Fuera de ello no se puede conseguir nada. En nuestro caso hacemos rugby martes y jueves. Mientras que el resto de la semana hacemos gimnasio con Víctor 'Paco' Mayorga", describe.
Por ello, sostiene que el presente es una construcción que se viene armando desde abajo "antes nos comíamos cada 'carro' de 50 puntos. Hoy hay un equipo dentro de todo bien, que son muy buenos. Este año subió a Primera Agustín Soriani, que yo lo entrené cuando tenía 5 años. Y hoy en día es un 'jugadorazo'. Así como él, están subiendo un par de chicos más que son muy buenos, con un promedio de edad de 22/23 años. Y gracias a eso y al laburo que hacemos estamos donde estamos", afirma.

PALABRA DE CAPITAN

Si te limpias los botines dentro del vestuario, Papo te va a mandar a buscar una pala, una escoba y te va a hacer barrer. Si te quedaste fuera de la lista para el partido del sábado por poco compromiso, Papo te lo va aclarar. Y si te haces el boludo para pagar el tercer tiempo, Papo te va a ir a cobrar. Siempre te va a hacer entrar en razones, porque él sabe lo que fue formarse en un club que no tenía nada. Que cada fin de semana sacaban los arcos de fútbol para poner las haches y marcar la cancha. Para luego hacer el trabajo inverso al final del partido. Y sabe lo que fue usar un árbol como vestuario antes de un partido. Entonces, a Papo, con boludeces no. Y si el jugador saca chapa de "porta apellido" o anda en quilombos, Quinteros (luego de un tiempo prudencial) le va a indicar dónde queda puerta de salida.
"Yo tengo un montón de amistades, pero a la hora de poner las cosas claras en el club yo soy el capitán. Entonces cuando se hacen los boludos para no pagar el tercer tiempo, me acerco y se los exijo. Acá es así, nadie se hace el boludo. Acá nos conocemos todos, y el que realmente no puede, se queda a lavar la vajilla o limpiar el gimnasio. Reitero, los más viejos cuando empezamos no teníamos nada, sacábamos los arcos de fútbol. Tapábamos los pozos y armábamos y marcábamos la cancha de rugby. Luego viceversa, ni vestuarios teníamos. Entonces así como te sacuden los botines dentro del vestuario, así van a buscar el escobillón, la pala y barren. Acá por más que ahora tengamos, lo que se tiene se cuida. Y al que no le gusta 'chau', y si viene el padre se le dice lo mismo. Siempre se le habla bien y se le explica lo que costó tener lo que tenemos. Nada es ideal y siempre tenés que discutir con alguien, pero es parte del rol", sentencia.
En la actualidad lo dirige un ex compañero suyo (Santiago Melo). Y antes su DT fue su hermano Cristian. Sobre esas conducciones, Papo sostiene que le costó adaptarse "con mi hermano en más de una ocasión terminábamos a las puteadas. Porque yo perdía la noción de que él era mi entrenador (a pesar de ello, desde los 27 a la actualidad, Ramón sigue siendo el capitán de Primera, elegido por sus compañeros). Pero hace 4 años que ejerzo como capitán, además de dirigir M15 y M16. Cuando a mí como entrenador me toca elegir capitán, yo miro la presencia que tiene en los entrenamientos. Como se desempeña el chico. Como se desenvuelve con sus compañeros. Si hace las cosas bien dentro y fuera de la cancha. Porque hoy en día la gente ve como se mueve dentro del campo de juego. Pero también tiene que ser un 'señor' fuera de ella. A la hora de entrar al vestuario y salir de él. Hacerse cargo de atender bien a la visita. Hacerse cargo de todo", sentencia.
En el caso de Quinteros, la primera vez que lo eligieron como capitán fue por mayoría de votos en M15, desde ahí saltó a la Primera, donde desde los 28 años a la actualidad lleva la voz cantante.
"Para mí es un doble compromiso, y lo vivo con orgullo porque me eligieron mis compañeros y luego me fueron renovando la confianza los entrenadores. Solo me piden que mantenga lo que vengo haciendo", resume.

SU MIRADA SOBRE EL JUEGO

"Hoy en día tenemos jueces de touch designados por la Unión. Antes era uno de cada club, había piñas y todo y nadie decía nada. Ahora podes ir con una filmación y eso puede revertir una pena. Pero yo no soy de reaccionar. Antes de salir a la cancha les habló al equipo, a veces funciona y otras no. Lo mismo de mantener el silencio con el árbitro.
Cuando quedaron afuera es porque ellos jugaron mal o el rival fue mejor. Pero más le duele es cuándo el equipo no jugó bien", sostiene Ramón.
A la hora de la mirada del capitán, Papo sostiene que no se discute. Sí se pueden escuchar otras opiniones, pero en definitiva si estás muy en desacuerdo con el balance del equipo y el punto de vista del capitán es porque no te sentís "dentro del plantel".
"En el vestuario el que habla mucho es el técnico, por ahí da lugar si el capitán quiere decir algo. En general el capitán les habla en el inicio del partido, más que nada lo arengas. Lo mismo sucede con los nuevos, a la hora del debut se trata de cuidar al que es nuevo. Con Agustín (Soriani) nos pasó y él se sintió muy cómodo. Conmigo fue doble, porque cuando me tocó debutar en Primera con 16 años ya estaban mis dos hermanos en el plantel", recuerda.
En obstáculos, y luego de su lesión, su padre fue quien más le complicó su regreso "mi viejo no quería que vuelva, hoy ya no lo tengo, él me decía a mí y a mis hermanos 'qué les dá el rugby'. Mi vieja igual se enojaba mucho (le ganó por cansancio), ella anduvo por todos lados para operarme. Pero hoy en día me va a ver a la cancha. Hoy en día, como entrenador, observo chicos que se aguantan los golpes, chicos que no y los 'rayados' que van para adelante. A todos se los trata de encausar. Y es entendible también el miedo de los padres a que sus hijos se golpeen, pero en todos lados te puede pasar. Tengo el caso de un chico que quiere jugar y no lo dejan, y bajando las escaleras se quebró. Entonces nadie está exento. De hecho ese nene siempre nos va a ver, pero los papás no lo dejan jugar".

LA ESENCIA Y LA IDENTIDAD

Para Papo, para hablar de rugby tenés que haberlo jugado, o en su defecto ser un habitué a la hora de mirar los partidos. Se trata de entender el juego, de captar la esencia.
"Todavía me pasa que me discuten a la hora de hablar de rugby. Por ahí son ex jugadores que se quedaron en el tiempo, o gente que no tiene nada que ver con el deporte. En lo particular me molesta, pero no por eso los dejo de escuchar. De ultima se enojan ellos", sostiene. Comprobando que Argentina está plagado de "licenciados en muchas cosas".
Respecto al uso de los colores y la indumentaria del "lusitano", Papo tiene sus reservas "por un lado me gusta que los chicos usen los colores de Portugués durante la semana. Pero tampoco quiero que anden haciendo cagadas porque dejan mal al club. Porque enseguida la gente va a decir 'esos son de Portugués'. Hace poco me mostraron un video de afuera de una escuela donde un chico con la campera de Chenque invitaba a pelear a otro. Y yo no sé si jugará o jugó en ese club, pero que ande haciendo bardo con los colores de un club lo único que hace es restar", reafirmó.
Cuando le toca un jugador así, Quinteros no le escapa al compromiso "los más grandes somos de hablarles a esos chicos. De decirles que no anden en nada raro dentro y fuera del club. Y menos que anden arrastrando compañeros a eso. Caso contrario los sacamos rajando, gente así no queremos en el club. Y cuando hemos expulsado chicos, la verdad es que nos duele. También tenemos pibes que nos reconfortan con su cambio, más cuándo se los tildaba de 'chilotitos' y ellos con el tiempo demostraron lo contrario".
Portugués, sostiene, es el club donde todos tienen su lugar. Porque desde su primer entrenador (Ricardo Fueyo) la esencia fue esa.
"Ricardo (Fueyo) agarraba su autito, amontonaba a los chicos adentro y los salía a repartir al Máximo Abasolo, San Martín, las 1008. De todos los barrios se nutre Portugués. Fueyo nos enseñó los fundamentos del rugby. Y hoy en día se mantiene ello, que cualquier chico puede venir al club".
Inclusive saber o no jugar, no es un impedimento para estar en el club "Yo reconozco que tenemos jugadores que son malos jugando al rugby. Pero no por ello lo dejas de lado. Sí sos sincero. Por ahí muchos se ofenden porque no están en la lista, pero a veces es porque no van a entrenar, no pagaron la cuota o no colaboran para recaudar fondos. En esto yo no me reservo nada y se los digo. En este club nadie es 'porta apellido' ni nada por el estilo. Se pretende que el compromiso sea igual para todos. Y que se sientan parte del club, de hecho tenemos un nene con capacidades especiales y es una alegría ver su progreso. Y en Primera tenemos un jugador que empezó de grande y es titular por la actitud que le puso desde el primer día que se acercó", destacó.
No es solo entrenar y jugar, porque si bien Portugués está consolidado en infraestructura. A la hora de viajar cada interesado debe trabajar para ello.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico