Para Estados Unidos, la suspensión de Rousseff no es un golpe de Estado

El proceso que derivó en la suspensión por 180 días de Dilma Rousseff fue rechazado por "golpista" por los gobiernos de Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y El Salvador, a la vez que recibió duras críticas del secretario general de la Unasur, Ernesto Samper.

Estados Unidos declaró formalmente ayer que la interrupción del gobierno de Dilma Rousseff en Brasil no fue producto de un golpe de estado, sino de un proceso "legal" que se hizo "respetando la democracia".
La declaración estadounidense, que contrasta con las denuncias de golpe de Rousseff y de varios países sudamericanos, se conoció en Washington después de una reunión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).
"No creemos que sea un golpe de Estado suave o de otro tipo. Lo que ha ocurrido en Brasil se ha hecho siguiendo el proceso legal constitucional y respetando completamente la democracia", dijo el representante interino de Estados Unidos ante la OEA, Michael Fitzpatrick, citado por la agencia EFE.
El proceso que derivó en la suspensión por 180 días de Dilma Rousseff fue rechazado por "golpista" por los gobiernos de Bolivia, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y El Salvador, a la vez que recibió duras críticas del secretario general de la Unasur, Ernesto Samper.
El pronunciamiento de Estados Unidos, que para algunos analistas implica un reconocimiento formal del gobierno interino de Michel Temer, se conoció casi al mismo tiempo en el que Rosusseff advirtió que el nuevo gobierno apunta a "volver al pasado autoritario" y pretende tratar a las mujeres como "fetiches decorativos".
Con esos argumentos, la presidenta suspendida atacó las decisiones de Temer de no incluir mujeres en el gabinete de ministros y de quitar la jerarquía de Ministerio a la cartera de Cultura.
Desde el Palacio de la Alvorada, a 4 kilómetros del Planalto, Rousseff lanzó nuevas críticas contra Temer durante el diálogo que tuvo con seguidores en Facebook.
Según Rousseff, la extinción del Ministerio de Cultura determinada por el interinato de Temer mientras ella se somete a juicio político "no es coincidencia".
"Es como que ellos quieren volver al pasado autoritario de este país. El fin de la dictadura fue un período que permitió al país volver a soñar con más libertades y terminar con el ministerio refleja la prioridad que se la atribuye a la cultura para el ejercicio de la ciudadanía", dijo.
Al menos 14 edificios públicos estaban hoy tomados en todo el país en protesta por el cese del Ministerio de Cultura, lo cual levantó protestas en el Festival de Cannes, ayer, con el elenco del filme brasileño "Acquarius"
Por otra parte, el gobierno se centró ayer en Petrobras, la empresa estatal afectada por la crisis mundial del precio del petróleo y en el centro del escándalo de corrupción Lava Jato, donde Temer se apresta a nombrar como titular a Pedro Parente, ex jefe de gabinete de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y en el pasado CEO de Bunge Brasil.
Esta designación confirma la sociedad en el gobierno de la agenda del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y el Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) de Temer.
El PSDB ha tomado el control de la cancillería, con el ministro José Serra, y del Ministerio de las Ciudades, luego de haber formado parte de la oposición desde 2002 hasta la semana pasada, cuando Rousseff fue apartada por 180 días del cargo para ser sometida a juicio político bajo el cargo de reasignar irregularmente partidas presupuestarias.

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