Para mediados de año se espera que Estévez cuente con su mano biónica

Gustavo Tenuto continúa trabajando con el proyecto de mano biónica para Cristian Estévez, el joven de Bahía Blanca que perdió cinco dedos luego de un accidente con una picadora de carne.

Gustavo Tenuto es un profesor de La Plata y tuvo su momento de exposición pública cuando se reconstruyó en forma virtual el homicidio del fotógrafo José Luis Cabezas. Pasaron más de 15 años desde entonces y hoy el investigador es asesor técnico del Grupo de Investigación de Inteligencia Artificial (GIIA) de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
A la vez él es quien continúa trabajando con el proyecto de mano biónica para Cristian Estévez, el joven de Bahía Blanca que perdió cinco dedos luego de un accidente con una picadora de carne.
Según confirmó Tenuto en diálogo con El Patagónico, espera a mediados de este año entregar la mano al joven y poder cambiarle la vida, tal como se pensó hace casi un año cuando comenzó el proyecto.
"Le prometí que no lo iba a dejar y estamos avanzando como teníamos previsto. El desafío es que se pueda adaptar a lo que él ya tiene. La intención es que el tenga la movilidad que normalmente tendría una mano, que pueda cerrar a través de la intención y después incorporar el tacto", explicó.
El proyecto de la mano para Cristian surgió de la propia iniciativa del joven, ya que lejos de resignarse por ese accidente comenzó a buscar alternativas. Así encontró a Tenuto, luego de leer un artículo donde hablaba de las posibilidades que brindaban las impresoras 3D. Cristian se había propuesto hacerse su propia mano.
De esta forma, cuando el investigador comenzó a trabajar con el GIIA y pensaron en realizar una prótesis, propuso a Cristián como una alternativa, lo cual fue aceptado luego de estudiar su caso.
Primero se tomaron los moldes de la mano en espejo, luego se hicieron pruebas con la piel y la mecánica, e incluso Cristian viajó a Comodoro Rivadavia, donde se realizaron algunas evaluaciones.
Ahora Tenuto continúa con el trabajo. También dicta clases a Cristian a través de un aula virtual de la que participan otros alumnos para que aprenda a fabricar su propia impresora 3D y continuar con este proceso.
"Creo que hicimos una relación muy interesante, conocí a su familia, vino a mi casa; creo que para él es un factor importante de su vida. Por eso determiné no solo conectar la mano, sino también hacer la parte biónica y enseñarle a hacer su propia impresora porque con eso se le está dando una profesión, con la condición de que imprima una prótesis mecánica por mes para que sea entregada a quienes lo necesiten", agregó el investigador.

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