Para Natalia, a su esposo no lo dejan entrar al país por la estigmatización

Natalia Sandoval, quien se casó a través de un poder con Nasser, un ciudadano iraquí a quien no le permiten la entrada al país, describió a El Patagónico las trabas que le pusieron a su esposo para poder viajar a Comodoro Rivadavia. "Creo que tiene que ver con la estigmatización; esta carga que hay sobre su nacionalidad. Creo que eso pesa bastante", contó esta profesora de inglés e integrante del Rotary Centro de Comodoro Rivadavia.

Natalia Sandoval tiene 32 años y es profesora de inglés. Nació en Comodoro Rivadavia, estudia Comercio Exterior a distancia y el sábado se hizo pública su peculiar historia -a través de las páginas de El Patagónico- por las trabas burocráticas que le ponen a su marido para poder ingresar al país, lo que les impide formar la familia que planearon. Ayer la mujer dialogó con este medio y tras diversas especulaciones que se hicieron de su caso, decidió contar su propia versión de los hechos, aclarando que esta historia lejos está del dinero o la conveniencia.
Según contó Natalia, integrante del Rotary Centro de esta ciudad, conoció a Nasser (26), un ciudadano iraquí de origen kurdo, en 2013 a través de Facebook y por un amigo en común. Rápidamente nació entre ellos una mutua simpatía y el contacto cada vez se hizo más frecuente.
Así fue como en 2014 decidieron encontrarse. La primera opción fue que él viajara a Comodoro Rivadavia, pero la embajada argentina en Irán (que se ocupa de los intereses argentinos en Irak porque allí no hay delegación diplomática) le negó la visa de turista que solicitó, por lo que decidieron encontrarse en Estambul, Turquía.
Todo resultó como esperaban y luego de unos días cada uno volvió a su tierra: ella a Comodoro Rivadavia donde enseña inglés en dos institutos; y él a Irak, donde conduce un taxi propiedad de uno de sus 12 hermanos, luego de que hasta 2015 trabajara en la empresa norteamericana Global Geophysical Services, la cual se dedica a la actividad sísmica, pero dejó el país por el conflicto social que se vive.

EL COMIENZO DE LOS PROBLEMAS
Desde entonces el contacto de Natalia y Nasser se mantuvo a través de video llamadas hasta que en 2015 decidieron casarse a la distancia, dando su consentimiento a través de escritos que debieron ser autorizados y traducidos para luego ser presentados en el Registro Civil de Comodoro Rivadavia, donde contrajeron matrimonio.
En ese momento Natalia no imaginaba que sería tan complejo el ingreso de Nasser al país. Por eso en enero cuando inició el trámite en la Delegación de Migraciones de esta ciudad esperaba tener una pronta respuesta.
Sin embargo, pasaron siete meses y tras un primer rechazo al pedido aún espera la contestación a un recurso de reconsideración, que ahora deberá ser respondido por la Cancillería, el primer organismo que le negó la entrada y a cuyo frente se halla Susana Malcorra, la misma que aspira a ser secretaria general de la ONU.
Para Natalia, quien confía en que esta situación tendrá final feliz, todo esto tiene una explicación. "Creo que tiene que ver con la estigmatización. Esta carga que hay sobre su nacionalidad. Creo que eso pesa bastante", considera.

"ROMPEMOS MUCHAS BARRERAS"
"Cuando decidimos casarnos, sabíamos que íbamos a tener un gran desafío porque estamos rompiendo muchas barreras: culturales, religiosas, idiomáticas. Pero estamos dispuestos a lograr nuestro propósito, nuestro sueño, que es formar una familia. Siempre por la vía legal porque no puede pesar tanto la estigmatización, los prejuicios. Hay una ley de migraciones que ampara la restitución familiar", cuestionó.
Ahora la pareja espera que pronto haya una respuesta de la Delegación local de Migraciones o bien de las gestiones que inició la Fundación Cultural Los Cedros de Trelew, que tiene como referente a Gustavo Chaina, quien se puso el caso al hombro y ayer abrió un expediente en la Delegación que Migraciones posee en Rawson.
Natalia está muy agradecida por la rápida respuesta que recibieron de esta asociación que sueña con ayudar a refugiados, ya que sintió que entendieron su problemática sin prejuicios, diferente a las respuestas que parece darle el Estado.
"Gustavo para nosotros es un ángel, no tuvo ningún prejuicio. Estoy muy agradecida porque tampoco es que cualquier persona se ponga al hombro un caso así. Ojalá podamos tener éxito y pronto porque él tendría que poder entrar al país", sentenció.

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