Pericia informática forense tiene un error de horarios que no fue salvado a tiempo

Los datos que se extrajeron de los celulares y computadoras secuestradas –en el marco de la investigación del crimen de Domingo Expósito Moreno– tienen un error de horario sobre el que no se hizo mención durante la elaboración del informe que se presentó como documental de prueba. El perito que trabajó en ello hizo la aclaración durante el juicio y explicó que hay que restarle tres horas a las que figuran en las pericias. Ayer también declararon las madres de los imputados Sergio Solís y Miguel Angel González. Hoy lo harán siete testigos.

La novena jornada de juicio oral y público contra Sergio Solís y Nadia Kesen se llevó a cabo ayer en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia. Ellos están acusados por la autoría material e intelectual, respectivamente, del hecho que tuvo lugar el 25 de junio de 2014 en la vereda del domicilio que Domingo Expósito Moreno compartía con su pareja, Carolina Gayá.
El tribunal está presidido por el juez penal Mariano Nicosia y se completa con Daniela Arcuri y Jorge Odorisio. La Fiscalía está representada por el fiscal general, Adrián Cabral; la querella, por Sergio Romero; la defensora pública Lucía Pettinari asiste a Solís y el abogado particular Guillermo Iglesias asesora a Kesen.

LAS MADRES
Las madres de Sergio Solís y de Miguel Angel González –ambos imputados en la causa, aunque el segundo se encuentra actualmente pasando por un proceso a prueba– prestaron declaración ayer en el juicio. También lo hizo quien fuera pediatra de Solís y en la actualidad de sus hijos, y el perito forense informático de la Fiscalía.
La mamá de González fue propuesta por la Fiscalía para que declare y ante las partes aseguró que no conoció a la víctima, ni a su pareja, como tampoco a los imputados Solís y Kesen.
La mujer aseguró que se enteró sobre el crimen por la información que se publicó a través de los medios de comunicación y que la noche en la que se produjo el hecho cenó con sus hijos, como lo hace todas las noches. En esa oportunidad también estuvo un vecino amigo de su hijo de toda la vida, comieron y se fueron porque su hijo mayor vive en un departamento ubicado al fondo de la propiedad.
Por su parte la mamá de Solís afirmó que conoce a todas las partes: Expósito Moreno fue una vez a su casa a buscar a la hija tras acordar con Kesen ese punto de encuentro. A esta última la conoce desde que era adolescente; a González porque es amigo de su hijo, mientras que a Gayá la vio una vez cuando fueron a buscar la nena.
La testigo afirmó que su hijo vivía con ella, que hacía trabajo informático y también la ayudaba en la realización de esculturas. "Los dos somos artistas", dijo y recordó que la noche del crimen Sergio fue a la casa con la madre de sus nietos a pedirle un alicate importado que siempre le pedía.
Al ser consultada, respondió que su hijo fue a eso de las 22:30 y ella ya estaba acostada, pero se levantó cuando escuchó gritos de mujeres afuera. "Una mujer gritaba 'mataron a Domi' y Sergio le decía 'no puede ser'. Fue una situación muy traumática. La mujer se subió a un vehículo y se fue. Mis nietos y su madre estaban muy nerviosos. Después Sergio me acompañó adentro y se aseguró que estuviera bien, y se fue porque tenían que comprar remedios para mi nieto", relató.

TRES HORAS DE DIFERENCIA
El testigo que se encargó de la pericia informática forense se refirió a la tarea que realizó con un equipo de origen israelí capaz de recuperar información borrada de celulares, tabletas electrónicas y computadoras. Incluso, sobre búsquedas en internet.
Al respecto brindó explicaciones a las partes sobre el contenido del informe y las marcas que correspondían a la información que fue borrada. De todas maneras, afirmó que no se pudo determinar cuándo fueron borrados los mensajes. En tanto aclaró que al horario que figura en la pericia hay que restarle tres horas porque al momento de realizarlo no se advirtió que el aparato estaba calibrado con el horario de Meridiano de Greenwich, aunque reconoció que no se hizo esa salvedad en el documento que elaboró.
El pediatra que fuera de Solís y actualmente de sus hijos también declaró ayer y reconoció su firma en la libreta sanitaria de su paciente menor de edad. El médico declaró sobre la atención que le brindó al nene el 23 de junio de 2014 -dos días antes del crimen- y sobre los medicamentos que le recetó por la afección respiratoria que debió tratar.
Ayer también se desistió de cinco testigos de la defensa de Kesen, mientras que para hoy está previsto conocer cuánto saben del hecho otros siete testigos.

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