Perú: alternativas al famoso y demandado Camino Inca

El Camino Inca es una de esas aventuras que nadie quiere perderse, por lo que no es de extrañar que sea difícil encontrar tours durante temporada alta. Para los amantes del senderismo existen muchos otros re-corridos que valen la pena realizar también.


Profundas gargantas de color verde, ciudadelas perdidas y picos gigantes que aparece y desaparecen en el horizonte envueltos en la niebla. Ascender por las escaleras de piedra milenarias del Camino Inca siguiendo la ruta andina que permaneció oculta a los españoles durante siglos es un rito de iniciación para el gran viajero. Durante todo el año se organizan grupos para recorrerlo, pero actualmente la demanda es desbordante: conviene reservar plaza con al menos seis semanas de antelación en temporada baja y de seis meses a un año entre mayo y principios de septiembre, incluso si se opta por la ruta corta (dos días).
Afortunadamente, existen alternativas en la misma región andina y muchos caminos senderistas que Perú quiere impulsar para que no convertir al Camino Inca clásico en la única opción de los excursionistas. Los principales centros de senderismo son Cuzco y Arequipa, en el sur de los Andes, y Huaraz, en el norte.
Una alternativa al Camino Inca clásico, que transcurre por el valle del río Urubamba, es Lares, una excursión flexible de varios días a pintorescos pueblos andinos, con viaje en tren incluido (de Ollantaytambo a Aguas Calientes). Se puede acceder desde Cuzco en un día largo. También pintoresco, aunque agotador, es el sendero de Salkantay: cinco jornadas que ascienden desde la jungla a páramos andinos a 4.700 metros de altitud, que se pueden hacer por libre. Por último, existe también una versión selvática, que incluye excursionismo, ciclismo o rafting, y que lleva hasta Machu Picchu pasando por Santa Teresa.
Desde Cuzco, se puede realizar la espectacular excursión al monte Ausangate (6384 metros), durante la que se observan manadas de alpacas y diminutas aldeas que no han cambiado en siglos. Con sus cimas nevadas, es el pico más alto del sur de Perú, visible desde Cuzco con cielos despejados. El circuito senderista que transita alrededor de su falda es la ruta alpina más desafiante de la zona –lleva entre cinco y seis días completarla– y atraviesa varios pasos montañosos a más de 5.000 metros de altitud atraviesa.
Por otra parte, las espectaculares y remotas ruinas de Choquequirao son la gran y novedosa alternativa a Machu Picchu. Se encuentran en una conjunción de tres ríos que deja sin aliento a quien la contempla y, además, la excursión de cuatro días que lleva hasta ella es asequible.
Si no se dispone de mucho y abruma la cantidad de senderos que recorren el espectacular cañón del Colca, al sur del país, hay que optar por El Clásico, es decir, la excursión de dos-tres días que recorre lo mejor de la parte media y baja de este enorme desfiladero, por debajo del mirador de la Cruz del Cóndor y el pueblo de Cabanaconde.
Las gargantas del Colca y de Cotahuasi figuran entre las los más profundas del planeta, un paisaje que deja sin aliento y resulta más accesible que otros destinos a mayor altitud.
A las afueras de Huaraz, las vistas a los nevados de la Cordillera Blanca y la escarpada cordillera Huayhuash son inigualables. Un recorrido que pasa junto a lagos color esmeralda, atraviesa aldeas y valles andinos, que brinda excelentes panorámicas del Huascarán, la cumbre más alta de Perú, y, si queda tiempo y fuerzas, permite desviarse hasta la base del Alpamayo.
Las quebradas de Quilcayhuanca y Cojup, es una de las rutas más bonitas de la cordillera, pero es exigente: hay que estar bien aclimatado –las mulas no suben al paso Choco, por encima de los 5.000 metros– y, por tanto, caminar con 15 kilos a la espalda. Una versión más sencilla (y menos agotadora) es atravesar el valle de Quilcayhuanca y regresar a Pitec, en dos o tres días de marcha y acampando a 4.000 metros. También hay que cargar con el equipo, pero la mochila será más ligera.
En Huayhuash se pasan diez días entre lagos andinos, cóndores sobrevolando picos de 6.000 metros, como el Yerupajá (6.634 metros), la segunda montaña tropical más alta del mundo, y puertos de montaña con vistas vertiginosas. Muchos excursionistas añaden días extras de descanso en este gran circuito por la cordillera Huayhuash, que permiten, además, disfrutar pausadamente de las sensacionales vistas.
El parque nacional Bahuaja-Sonene es una de las mayores regiones salvajes de Perú. Se encuentra a dos horas al sur del río Madre de Dios, integrado dentro de la reserva nacional de Tambopata, y se extiende a lo largo del curso del río Heath. La infraestructura del parque, uno de los más grandes del país, es limitada, y los circuitos para ver fauna se hallan aún en fase de desarrollo.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario


Las Más Leídas del Patagónico