Pese a la muerte de Horacio Atay la Justicia investigará a los encubridores del femicidio

Con la muerte de Horacio Fabián Atay se extinguirá la acción penal en su contra por el asesinato de Vanesa Farías, pero de todas maneras el Ministerio Público continuará la investigación contra las personas que encubrieron el femicidio que se produjo a partir del ataque ocurrido el 23 de marzo. Así lo confirmó ayer en rueda de prensa la fiscal Mónica García, quien junto al jefe de fiscales de Comodoro Rivadavia, Juan Carlos Caperochipi y el oficial Pablo Lobos brindaron detalles de la investigación que se realizó durante estos tres meses en procura de hallar con vida al prófugo.

El dato sobre el hallazgo sin vida de Horacio Fabián Atay (43), en el departamento que alquilaba en el centro de Bahía Blanca, lo recibió la Brigada de Investigaciones de Caleta Olivia y el jefe de ésta se comunicó de manera inmediata con el oficial Pablo Lobos, quien oficia de segundo en jerarquía en la Brigada de Investigaciones de Comodoro Rivadavia.
A las 17 del miércoles, el hijo del dueño del inquilinato situado sobre calle Misiones 1.085 de la ciudad bonaerense, descubrió el cuerpo sin vida de quien se hacía llamar Fabián Cerón y anotició a la policía. De esa manera continuó la cadena informativa que se mantuvo en un entorno privilegiado, con el propósito de que sean los investigadores quienes dieran la noticia a la familia, no los medios de comunicación.
Ayer, en la conferencia de prensa que se ofreció en la sede del Ministerio Público Fiscal, y de la que participaron el fiscal jefe, Juan Carlos Caperochipi, la fiscal a cargo de la causa, Mónica García, y el oficial de la Brigada de Investigaciones Pablo Lobos, se confirmó que en poder del fallecido se encontró una billetera sin dinero, la cédula verde de su Renault Sandero, su DNI, pasaporte, seguro de vida y tarjetas de crédito.
La policía de Bahía Blanca y la Fiscalía que allí investiga la muerte, enviaron a Comodoro Rivadavia fotografías del cadáver para que sea cotejada con familiares y fue el hijo mayor quien le aseguró a la fiscal García que efectivamente era su padre. No obstante quedan pendientes otras pruebas a realizar para establecer definitivamente su identidad, además de la autopsia que se practicaba ayer para determinar la fecha exacta de la muerte.
A todo esto, con su muerte, la persecución penal contra el hombre que era investigado por el homicidio agravado de su ex pareja y madre de los tres hijos que tenía en común, queda extinguida. De todas maneras, se confirmó que se avanzará la investigación contra las personas que durante estos tres meses encubrieron el hecho. Es decir, quienes prestaron colaboración de algún modo para que permanezca prófugo.

EL CASO
El ataque ocurrió el 23 de marzo a las 23:30, cuando Vanesa Farías (28) salió con su pareja y uno de sus hijos de la casa de su padre, ubicada sobre Saavedra al 200 y fue interceptada por Atay, quien se movilizaba en un Renault Sandero. La mujer fue atacada con una cortaplumas Victorinox y producto de las graves heridas que recibió agonizó en el Hospital Regional, donde falleció el viernes 25 a las 19 y sus órganos fueron donados.
La misma noche del ataque, a las 23:50, se registró al agresor en la estación de servicio Rodrigo, donde completó el tanque de combustible de su Renault Sandero y pagó con Tarjeta Naranja. Esa fue la única y última imagen que se obtuvo de él. Su rastro se perdió hasta que la policía de Bahía Blanca tomó conocimiento de su muerte por ahorcamiento en el departamento que alquila en el centro de esa ciudad, donde se cree que estaba desde el 27 de marzo.
Al dirigirse al periodismo, la fiscal que investigó el caso durante estos largos tres meses afirmó que contaba con un cúmulo de información que permitía suponer que la autoría del crimen le correspondía a Atay.
Un vecino había aportado la patente del vehículo en el que se movilizaba y en el lugar del hecho se halló la funda de una navaja Victorinox, la cual al ser sometida a una pericia científica se estableció que poseía un perfil genético masculino, el que sería cotejado una vez que fuera detenido el sospechoso.

PERJUICIO BUROCRATICO
En detalle se brindaron ayer los pasos que fueron dándose en la investigación y las trabas burocráticas que perjudicaron el avance. Así se conoció que se dictaron órdenes de captura nacional e internacional; que Atay no utilizó el dinero que tenía en sus cuentas, lo cual llevó a concluir que se desfinanció, quedando así acorralado.
En cuanto a los obstáculos que surgieron, se indicó que al serle solicitada información al Banco Central de la República Argentina para conocer si el sospechoso tenía otras tarjetas de crédito o débito que pudiera utilizar para costear su clandestinidad, el organismo se negó en un principio a aportar información requerida por la Fiscalía porque los pedidos no tenían firma de juez, desconociéndose que en Chubut el titular de la persecución penal es el fiscal, no el juez.
Algo similar ocurrió con la red social Facebook, para lo cual debieron enviar notas a la casa central en Estados Unidos y la respuesta fue idéntica. En virtud de ello se debió solicitar la medida a través de la juez natural de la causa, Mariel Suárez. A Facebook, tanto como Google, Gmail y Microsoft se les solicitaba información sobre la IP donde el usuario pudiera abrir sus cuentas. La mayoría no contestó el pedido.
Por otro lado la Brigada local entabló contacto con sus pares de Mar del Plata, Chile, Santa Cruz, Río Negro, Mendoza, Prefectura y Gendarmería.
"Hicimos todo lo que se pudo y más para dar con el paradero de Atay con vida, pero es la burocracia la que complica la investigación de estos casos. Creo que debería haber en el Ministerio de Justicia de la Nación un registro con las personas que tienen captura internacional, porque en la actualidad es la policía quien tiene que buscar si existe o no una orden de captura", concluyó la fiscal García.

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