Pocos electrodomésticos y la factura más alta del barrio

Iryna Lukyanchuk es una habitante de la zona baja de Fracción 14, oriunda de Ucrania. Recibió dos facturas de la SCPL por $5.576 y $6.067. Un televisor, una heladera, un lavarropas y un calentador de bajo consumo son los artefactos con los que cuenta en un lugar donde el frío se siente más y el tarifazo amenaza con llevarle la quinta parte de dos ingresos.

Iryna Lukyanchuk es una de las vecinas de la Fracción 14 más afectadas por el tarifazo del servicio eléctrico. La última semana, la mujer retiró sus dos primeras facturas de luz luego de que la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) conectara en forma regular a toda la barriada.
Estaba contenta porque el barrio daba un nuevo paso en su crecimiento, luego de años de vivir alquilando en distintos sectores. Sin embargo, la alegría le duró un suspiro al darse cuenta de los montos que le habían facturado.
Es que solo la primera boleta, por abril, el monto ascendió a $6.067, mientras que la de mayo alcanzó los $5.576. Un total de $11.643 en dos meses.
Ayer al mediodía Iryna recibió a un equipo de El Patagónico en su casa. Con total humildad pidió disculpas por la precariedad de su vivienda y una vez adentro, volvió a repetirlo.
La mujer, de profundos ojos claros y pelo rubio, se refirió al impacto de la factura de luz. “No usamos mucho, es demasiado, la quinta parte de todo lo que ganamos si juntamos los ingresos de mi marido y mi hijo” lamentó.
“Yo soy diabética; tengo más gastos y en garrafas gastamos seis por mes”, detalló, esperando que se pueda disminuir el impacto del tarifazo.

HUIR DEL DESASTRE
Al ser consultada por cómo llegó al país, Iryna contó que decidió dejar Ucrania por las consecuencias del accidente de Chernóbil, ocurrido el sábado 26 de abril de 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, y considerado uno de los mayores desastres medioambientales de la historia.
"Mi hijo era recién nacido, no podía respirar, tenia alergias, vomitaba sin parar y nadie me decía nada. Recién acá, en un instituto de radiación, me dijeron que tenía una situación de pre cáncer en sangre”, recordó.
Por eso con su esposo dejaron su tierra, algo que hoy aún lamenta entre lágrimas, mientras recuerda que el país está en guerra civil y muchos de sus hermanos están muriendo.
Hasta 2004 vivió en Buenas Aires, en una pequeña habitación de un hotel donde las condiciones no eran las mejores, con una cocina para quince familias y dos baños.
Allí fue donde conoció a una mujer de esta ciudad que viajaba a Buenos Aires para tratarse del cáncer, quien le ofreció venirse a la ciudad, ayudarla y forjar otro tipo de vida.
Sin duda el destino no ha sido fácil para Iryna y su familia. Sin embargo, junto a su esposo e hijo decidieron cambiar el destino. Por eso apenas les dieron el terreno en la zona de Fracción 14 se pusieron a construir una pequeña habitación que ellos mismos terminaron para poder mudarse el 1 de septiembre de 2012, algo que no olvidara nunca.
"Entramos acá en casa con todo mojado, sin baño, sin nada. No teníamos ni agua, pero no teníamos plata para seguir alquilando. Sacamos préstamos y terminamos pisos, solo con mi hijo y un amigo y la gente de la iglesia mormona”, contó con un español atravesado por su idioma nativo.
Hoy la mujer y su familia viven con lo justo. En base a sacrificio, intentan seguir construyendo, mientras adentro todavía le faltan pisos, revoque y otras terminaciones. Tampoco sobran los electrodomésticos. Solo un televisor de grandes dimensiones puede ser considerado un lujo. También hay una heladera; un lavarropas y un calentador de bajo consumo que reemplazó a una salamandra que estaba dañando el techo. Por esta razón, no entienden el alto consumo de energía que les facturaron, algo que esperan que se pueda modificar.

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