Polémica por la posibilidad de explotar el "turismo negro" en Fukushima

La posibilidad de convertir el lugar en un destino turístico de memoria divide a los japoneses. De forma puntual se organizan visitas en los pueblos de alrededor donde se han levantado las restricciones, pero el proyecto que pretendía hacerlo en la misma central de Fukushima Daichi se abortó. Se mantienen las visitas periodísticas.

El pasado viernes se cumplieron cinco años del tsunami que cobró la vida de casi 20.000 personas y provocó el desastre en la central nuclear de Fukushima. Aquel accidente fue el peor sufrido en una central atómica desde el de Chernobyl, aunque la emisión de radiactividad en la planta nipona ha sido cinco veces inferior a la ucraniana.
Hoy en día hay ciertas preocupaciones en torno a la reconstrucción de la sociedad pos Fukushima y la inquietud por el olvido de dicho suceso. De allí surgió "Tourizing Fukushima: The Fukuichi Kanko Project", un proyecto radical que consiste en convertir Fukushima en un lugar turístico con interés comercial.
"La mayoría de los japoneses no pueden soportar o entender que sea posible convertir un desastre de tal magnitud en algo que haga venir a la gente o que se construya un museo que pueda enseñar las causas del accidente para proporcionar una buena lección a las generaciones futuras", explicó el responsable del proyecto Fukuichi Kanko, Hiroki Azuma.
De hecho, hay quien ha bautizado este tipo de paseos como "turismo negro", muchas veces llamado "oscuro" o "de dolor", una forma de turismo que envuelve a los viajes a sitios asociados con la muerte y la tragedia.
Apenas 4.500 personas han vuelto a sus pueblos de origen donde se considera que la radioactividad ya no es peligrosa. Pero 74.000 continúan evacuadas. En Tokio, existe una oficina turística para la provincia de Fukushima donde se intenta vender los productos típicos e incluso comida.

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