Polémica en Puerto Pirámides por la construcción de un edificio en la costa

Puerto Pirámides es el único núcleo urbano de la Península Valdés, área natural protegida, declarada Patrimonio Natural Mundial por la UNESCO en 1999. A través del turismo impulsa la revalorización y conservación de los recursos naturales, mientras el lema de sus habitantes es vivir en armonía con la naturaleza, una armonía rota al menos en términos visuales con la construcción de un edificio de tres pisos en plena costa que desató la polémica en la zona.

Los cuestionamientos dan de lleno con la alteración del paisaje, en un entorno costero de casas bajas, en la que irrumpe a apenas metros del mar una edificación que ya tiene concluida la mampostería de dos pisos y evidencia el inicio de un tercero, que avanza de modo lindero al hotel de la primera bajada de esa playa paradisíaca. Tendrá una altura final de 8,80 metros.

El caso tiene muchas similitudes con la construcción del ahora excéntrico por lo solitario edificio de Rada Tilly, que irrumpe negativamente en una villa ahora planificada con alturas máximas de hasta tres pisos. Sin embargo, en Puerto Pirámides encuentra un agravante: más allá de las potestades municipales para habilitar o no ciertas construcciones, se trata de un área natural protegida y patrimonio de la humanidad.

Además varias especulaciones acerca de cómo se obtuvo la titularidad de la tierra o la autorización para la construcción condimentan la historia: el predio fue originalmente adquirido para la construcción de una hostería de diez habitaciones, obteniendo luego la autorización para subdividir e iniciar, la hoy cuestionada obra.

Fue durante la gestión del dasnevista Alejandro Albaini y el proyecto fue aprobado además por el Concejo Deliberante. El edificio final prevé seis departamentos de inmejorable vista en el paradisíaco enclave, y más allá de algunos posicionamientos políticos adoptados una vez que un diario valletano visibilizó los cuestionamientos del caso durante abril, la edificación seguirá adelante dado que cumple con todos los requisitos urbanísticos de la localidad, sobre todo en lo que refiere a la altura, reglamentada hoy en una máxima de 9 metros, es decir veinte centímetros más que los que tendrá el edificio en cuestión.

El caso detonó en consecuencia la necesidad de revisar el código de edificación vigente, según lo subrayó el propio intendente, Javier Roldán (ChST), quien anunció su inminente modificación para reducir las alturas máximas autorizadas en la línea del mar, habilitando zonificaciones inexistentes hoy dado que los nueve metros de tope aplican tanto a las obras en las bardas como en la costa. El jefe comunal admitió además que el emprendimiento privado en cuestión genera cuestionamientos de los habitantes de Pirámides, acostumbrados a edificaciones acordes al pueblo.

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