Policía que sufrió quemaduras en una comisaría se recupera pero reclama atención de su caso

El agente Alberto Rubén Silva pide una solución habitacional porque vive en una casa que es prestada. Tiene un embargo de sueldo y deudas que afrontar.

El agente Alberto Rubén Silva sufrió el 25 de enero graves quemaduras tras una fuerte explosión en una antigua fosa ubicada en los galpones que la empresa Petroquímica le prestó a la Policía de Kilómetro 8 para que funcione la comisaría del barrio. El suboficial que se recupera y lidia con las secuelas psicológicas del accidente reclama su ascenso en la fuerza y solicita una vivienda.
El 25 de enero último, Alberto Silva vio comprometida gravemente su salud al sufrir una explosión y quemaduras en todo el cuerpo mientras trabajaba en una de las fosas de los viejos galpones de improvisada comisaría de Kilómetro 8.
Las graves lesiones sufridas motivaron su traslado al Hospital del quemado en Buenos Aires luego de horas de coma farmacológico en el Hospital Regional.
"Ahora me preocupa el bienestar de mi familia, pero a la vez también mi situación a la hora de volver a trabajar. No sé si estaré en condiciones y no sé cuánto me llevará volver al servicio que prestaba", expresó ante El Patagónico.
Silva además de dudas, también tiene deudas. Es que todo este tiempo de recuperación le significó pérdida de ingresos que lo mantienen hoy preocupado por su situación financiera. Además debe lidiar con el estrés postraumático que le impide descansar con normalidad, más allá de las secuelas físicas que le quedaron en el cuerpo.
Incluso en uno de los controles de audiometría le diagnosticaron hipoacusia en el oído izquierdo. "No he pedido estar en esta situación ni tampoco quiero estar haciendo esto público", sostiene.
Afligido por su situación ya no sabe qué más hacer. En estos momentos se encuentra gestionando ante la Municipalidad y Provincia un subsidio para sobrellevar su situación actual y elevó una nota a la jefatura de la Policía del Chubut para lograr su ascenso a cabo primero.
"Veo que la solución está al alcance, no es nada imposible y no puedo seguir esperando, mi señora tampoco", dijo. Y agregó: "estamos haciendo cosas que las tiene que hacer otro sector".

AFRONTAR LAS DEUDAS
A Silva le cortaron el gas y se tuvo que mudar de la vivienda que alquilaba junto su pareja y su pequeño hijo de un año. Ahora comparte gastos en una casa prestada y quiere que las autoridades lo tengan en cuenta para poder acceder a un techo del Instituto Provincial de la Vivienda. Silva tiene sus finanzas en rojo ya que pesa un embargo de su sueldo.
"Ahora, se me complicará porque todo este tiempo que transcurre a mí y a mi señora nos preocupa todas las deudas que se nos están generando, que se pueden solucionar pero por nuestra parte no lo podemos hacer y quizás por una ayuda de afuera se puede", manifestó el agente.
Está a punto de cumplir nueve años en la fuerza. "Si vuelvo a trabajar, si es así bárbaro, porque puedo incrementar mi sueldo haciendo adicionales, pero no en las condiciones de antes", lamenta.
En el transcurso de estos meses de recuperación la familia de Silva ha contado con la ayuda de familiares, amigos y compañeros de trabajo y del Casino de Suboficiales. En setiembre será examinado para ver si está en condiciones de volver a la fuerza policial.

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