Políticos que siempre habrá

La noticia de que finalmente Norberto Yauhar se sumará al gobierno de Mario Das Neves como director en Hidroeléctrica Futaleufú SA viene a confirmar una vez más que en política no solo se trata de sumar votos. Y su caso no es exclusivo: en la vereda de enfrente (o de al lado), Mario Cimadevilla es otro fiel ejemplo de este arte de hacer de la derrota una fortaleza unívoca.
El dirigente radical del valle conducirá la Unidad Fiscal AMIA, aquella que pocos conocían hasta el 18 de enero, cuando apareció muerto en su departamento de Puerto Madero Alberto Natalio Nisman, quien debía investigar el atentado de 1994 a la mutual judía, para lo cual contaba con prerrogativas de antiguo cónsul, disponiendo de bienes y recursos envidiables para otros funcionarios. Ahora su final también formará parte de las tareas a cumplir por Cimadevilla.
Emblema del político de tertulias que armaba y desarmaba listas en los comités y que luego se iba a tomar café con opositores al hotel Touring de Trelew cuando se lo permitían sus ocupaciones de ganadero, Mario Jorge Cimadevilla (61 años) hace política desde la restauración democrática. A veces como diputado provincial y siempre como autoridad partidaria. Fue el primer ministro de Bienestar Social de Carlos Maestro y se fue mal de ese gobierno. Tanto, que en 1999 poca fuerza hizo para conseguirle los votos necesarios en la Legislatura para una re-reelección.
Cuatro años más tarde haría su aporte a la enrarecida interna para gobernador de su partido, conciente de que no tenía chances contra los dos "monstruos" de entonces: Maestro y José Lizurume. Como muchos recordarán, aquella elección del 7 de setiembre pasará a la historia por la urna 303 que marcó el principio del fin de la UCR en Chubut. A la par, renacía el peronismo de la mano de Das Neves.
En los primeros años de la pasada década, Cimadevilla solo jugó a la interna de la interna. Le bastaron dos o tres leales en el sur provincial para no permitir que nadie levantara la cabeza para restarle a él capacidad de negociación. Uno de los que más lo cuestionó fue el entonces intendente de Rada Tilly, Pedro Peralta, quien finalmente se cansó de pelear como quijote contra los molinos del aparato.
Electo senador en 2009 por la minoría, aunque solo obtuvo el 17% de los votos (41.991), Cimadevilla se destacó por su participación como integrante del Consejo de la Magistratura nacional. En la provincia reaparecía cada tanto con alguna crítica al contrato con PAE, la operadora ama y señora de Cerro Dragón.
Este año quiso ser reelecto, pero otra vez los votantes le dieron la espalda. Apenas sacó 46.629 votos, quedando cuarto detrás de Mario Pais (103.823), Alfredo Luenzo (85.390) y los En Blanco (83.077). Y eso que en las Primarias fue con tres candidatos a Presidente y dos a gobernador. Pero demostraría nuevamente que no todo es votos en la vida de un político de comité con olfato.
Antes del 14 de marzo, Cimadevilla se encolumnó con el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, impulsando un pacto con Mauricio Macri que impusieron en la Convención de Gualeguaychú. Por eso, caía de maduro que no estaría desocupado luego del balotaje ganado por el hombre que baila entre decreto y decreto, mientras la música aún tapa el ruido que hacen ajustes, devaluaciones, aumentos de precios y amenazas de silenciar voces opositoras a través de diversas maniobras.
Le ofrecieron ser uno de los responsables de la Agencia Federal de Inteligencia (ex SIDE), pero el ex senador radical optó por la Unidad Fiscal AMIA, que hoy está mucho más en la mira que cuando la conducía el funcionario de rumbosa vida.
"No creo que nadie por una elección tenga que irse a la casa", dijo Norberto Gustavo Yauhar (nacido hace 55 años en General Roca). Fue en las horas posteriores a la derrota del Frente para la Victoria (FpV) en Chubut. Y realmente habla con conocimiento de causa, aunque esta vez él no compitió.
Sí lo hizo en 2011 por la Intendencia de Trelew, perdiendo por 3.000 votos con Máximo Pérez, y también en 2013, donde como candidato a diputado nacional solo obtuvo el 23% de los votos, perdiendo las dos bancas en disputa con Das Neves y Nely Lagoria. Tan poco entusiasmo le puso a aquella campaña que recibió durísimas críticas hasta de su propia compañera de fórmula, la ex concejal y hoy diputada provincial, Viviana Navarro.
Otro ejemplo acabado de político con olfato, fue el primero que le abrió la puerta a Néstor Kirchner en 2009, cuando el ex presidente venía de una derrota legislativa con Francisco de Narváez, y dos años más tarde –pese a perder en Trelew- sería designado ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, cargo que debió dejar cuando fue ampliamente derrotado en las urnas por aquel de quien había sido tan eficaz operador.
Decidido desde entonces a truncar los deseos de reelección de Martín Buzzi, no pudo encontrar un candidato alternativo dentro del FpV, razón por la cual debe haber descorchado en la madrugada del lunes 26 de octubre, cuando dijo aquello de las derrotas y no irse a la casa. Después de todo, él por lo menos fue sincero, a diferencia de otros que consideraban al retiro una inexorable opción si el electorado no les respondía y que hasta hoy se siguen presentando en cuanta elección se dispute.
Después de asesorar a Aníbal Fernández en la Jefatura de Gabinete de la Nación, Yauhar se quedó sin trabajo por pocos días. Ahora será director de la empresa que gestiona la represa que provee de energía a Aluar, que por esas cosas del destino suele tener permanentes conflictos con PAE porque le interrumpe la provisión de gas sin aviso. Se trata de la misma operadora que renegoció anticipadamente la concesión del yacimiento hidrocarburífero más rico de Chubut, permitiéndole su dominio hasta mediados de siglo.
Uno de los principales gestores de aquella firma que Das Neves y los Bulgheroni presentaron como la panacea económica de la región fue quien ocupaba por entonces el Ministerio de Coordinación de Gabinete: Norberto Yauhar.

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