Por el tipo de lesiones que tiene el cuerpo de Hernández se descartaría el homicidio

Marcelo Hernández habría sido atacado por perros mientras estaba vivo. Eso es al menos el indicio que la autopsia del forense Oscar Licciardi arrojaría en forma preliminar, según fuentes de la investigación. Es que las heridas que el fallecido tenía en el torso y en la espalda no fueron realizadas con elementos cortantes y corresponderían a desgarramientos de mordeduras.

Todavía no existe un informe preliminar de la autopsia para determinar la causa de la muerte de Marcelo Damián Hernández (40), cuyo cuerpo apareció desmembrado en un salitral del Cordón Forestal el domingo a la tarde.
Solo se realizaron comunicaciones informales desde el cuerpo forense a la fiscal Cecilia Codina, que tomó intervención en la causa en un primer momento al estar de guardia durante el fin de semana y luego con el fiscal Adrián Cabral que lleva adelante la investigación.
Sin embargo, fuentes consultadas por este diario anticiparon que la autopsia practicada por el médico forense Oscar Licciardi ha arrojado indicios concluyentes sobre que las heridas que presenta el cuerpo no fueron realizadas con elementos cortantes, ni tampoco con armas de fuego. Incluso el cráneo tampoco presenta fracturas ni traumatismos.
Las heridas múltiples en la espalda y la parte anterior del cuerpo son heridas "desgarrantes" que no son penetrantes. Este tipo de heridas coinciden con el accionar de pezuñas o mordeduras de animales. Asimismo, en la autopsia macroscópica que realizó el forense no se visibilizaron lesiones de órganos vitales y el cuerpo estaba desangrado, se señaló.
Los indicios de las lesiones apuntan que las heridas fueron realizadas en vida. Es decir, que los perros que atacaron a Hernández lo habrían mordido mientras estaba con vida, provocándole cortes desgarrantes, y arrancamientos de tejido humano.
De todas maneras, aún se esperan los resultados toxicológicos y anatomopatológicos. Este último estudio microscópico puede llegar a determinar las causales de la muerte.

MISTERIO Y PREGUNTAS

Mientras tanto, por orden del fiscal, la Brigada de Investigaciones realizó el martes por la noche un allanamiento en la Fracción 15, en la casa de la hija de Luis Bolívar, el hombre que acompañaba durante la noche del viernes a Hernández. En ese lugar se secuestró un teléfono celular y vestimenta.
Los gritos de pedido de ayuda que un vecino cercano al salitral escuchó en la madrugada del sábado y los incesantes ladridos coincidirían con la hipótesis que empieza a tornarse cada vez más firme en la investigación del caso: que a gran parte del cuerpo de Hernández se lo terminaron comiendo los perros salvajes del lugar.
Los indicios de una pelea que los peritos levantaron en el lugar, también pueden coincidir con un posible primer ataque de uno de los perros contra el hombre en medio del salitral, con el desgarramiento del pantalón y una primera posible herida.
A los investigadores policiales les cuesta creer que haya sido comido por los perros en vida, e investigan el caso como posible homicidio ya que no quieren descartar ninguna hipótesis de manera apresurada.
La familia del fallecido está convencida de que lo mataron y que lo seccionaron, aunque en la autopsia se descartó el seccionamiento y se confirmó el desgarramiento del cuerpo.
Algunos de los investigadores temen que en las partes del cuerpo que han sido desgarradas haya habido indicios de una muerte violenta que científicamente no se pueda comprobar.
Los testimonios se contradicen y las esperanzas comienzan a centrarse en el informe anatomopatológico del Laboratorio Regional Forense para que refuerce alguna de las hipótesis.

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