Preso por drogas estudió en prisión y adelantó su libertad

Pablo Damián Schlebusch, apodado "El Tuerto", fue beneficiado con la libertad condicional en el marco de la resolución que el miércoles adoptó el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia. La Defensa Pública fue quien solicitó que se reconozca el estímulo educativo y a partir de la reducción que marca la Ley, que se le otorgue la excarcelación tras pasar 31 meses en prisión. En diciembre fue condenado a cuatro años por comercialización de estupefacientes.

La condena de cuatro años de prisión efectiva y una multa de 4.000 pesos la recibió "El Tuerto" Schlebusch cuando ya había cumplido más de dos años y medio de prisión preventiva, plazo que se debe tener en cuenta al computar la pena. En ese tiempo, además, el detenido se dedicó a estudiar, logrando terminar con éxito el primer y segundo nivel del secundario.
Sus deseos de superarse además lo llevaron a realizar un taller de radio y al momento de conocerse los informes correspondientes al Servicio Criminológico y a la Sección Educación de la Unidad 15 del Servicio Penitenciario Federal, donde estuvo alojado, se destacó que su última calificación -mientras transitaba la fase de confianza del período de tratamiento penitenciario- fue "conducta ejemplar (10) y concepto bueno (6)", por lo que se adhirió desde el organismo a la aplicación del estímulo educativo.
En razón de ello, la Defensa Pública le solicitó al Tribunal Oral Federal que contemple dicho informe y se haga lugar a dicho estímulo que prevé el artículo 140 de la ley 24.660 y, en virtud de ello, se conceda la excarcelación.
El planteo fue girado al Ministerio Público Fiscal para que se expida al respecto y desde la parte acusadora coincidieron en la aplicación del estímulo educativo, no así con la libertad condicional que se requirió.
Una vez que se expresaron las partes el tribunal pasó a deliberar y resolver al respecto. En tal sentido y en virtud de la escala que fija la norma mencionada, se le redujeron cuatro meses de prisión a Schlebusch y de esa manera quedó en condiciones de obtener la libertad condicional, la cual fue autorizada por los jueces mediante la resolución dictada el miércoles.
A todo esto, el condenado debió proporcionar un domicilio legal y se le hizo saber que deberá someterse al cuidado de un patronato, no cometer nuevos delitos, ni tener o consumir drogas y armas y abusar de bebidas alcohólicas, bajo apercibimiento que en caso de incumplimiento se revocará el beneficio concedido.
LA CAUSA
Hay que tener presente que la causa se inició el 24 de setiembre de 2012 a partir de un dato que aportó un anónimo que pidió no ser identificado por temor a represalias. En esa ocasión "el Buchón" informó que Schlebusch estaba "vendiendo merca" en la su casa de Laferrere e Ituzaingó, droga que se la proveía Guido Ñancupel Uribe.
Allí comenzaron los seguimientos y vigilancias. La policía de Brigada solicitó órdenes para intervenir teléfonos y estas fueron extendiéndose a medida que se agrandaba el círculo de sospechosos.
El 27 de junio de 2013 se produjo una de los acontecimientos más relevantes para la causa, porque la policía pudo documentar el momento en que Ñancupel Uribe y Cristian Allende escondían 800 tizas de cocaína detrás de una gran mata que estaba cerca de un cartel que decía SM-1, en proximidades del Faro San Jorge.
Al día siguiente se libraron las órdenes de allanamiento que se realizaron de manera simultánea en los domicilios de los sospechosos y en los lugares que frecuentaban.
Tras el debate -que contó con la cobertura exclusiva de El Patagónico -el tribunal deliberó y resolvió condenar a Ñancupel Uribe como coautor del delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización a la pena de 6 años de prisión de efectivo cumplimiento y 6.000 pesos de multa. A este además se lo declaró reincidente.
El otro procesados que fue condenado con la misma calificación jurídica resultó ser Allende, quien recibió una pena de 5 años de prisión de efectivo cumplimiento y multa de 6.000 pesos; también fue condenado Schlebusch, aunque en su caso la calificación fue la de autor de tenencia de estupefaciente con fines de comercialización y la pena que recibió fue de cuatro años de prisión efectiva y multa de 4.000 pesos.
Mario Gabriel Silveria también fue condenado como autor de tenencia con fines a la pena de 4 años de prisión efectiva y 4.000 pesos de multa; al igual que Marcos Luis Gallardo fue condenado a cuatro años de prisión efectiva y multa de 4.000 pesos. En su caso se declaró la reincidencia por tercera vez.

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