Pretenden 8 años de prisión para los dos inspectores de la picana eléctrica

Los inspectores de tránsito que fueron detenidos en flagrante delito a la salida de un banco del barrio Industrial fueron acusados como coautores de extorsión en concurso real con robo agravado por el uso de arma. La Fiscalía fijó una pretensión punitiva de 8 años de prisión para ambos. Por lo pronto, Mauro Cárdenas y Facundo Garbarino continuarán con arresto domiciliario hasta la audiencia preliminar.

La audiencia se llevó a cabo ayer en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia y fue presidida por el juez penal, Alejandro Soñis, quien actuó como subrogante. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el funcionario de Fiscalía, Cristian Olazábal, mientras que a los dos imputados los asistió el abogado particular Alejandro Fuentes.
A su turno el acusador público pidió que se mantenga la prisión domiciliaria para los dos imputados, teniendo en cuenta que no variaron las condiciones por las cuales se les dictó esa medida. Además, tras hacer saber al juez que en la misma jornada se presentó la acusación pública, solicitó que la medida de coerción se confirme hasta la realización de la audiencia preliminar.

PRETENDE 8
AÑOS DE CARCEL
El acusador público señaló que existe abundante evidencia de cargo para sostener la autoría de ambos en el hecho investigado y destacó que en la acusación formalmente presentada se fijó una pena de 8 años como pretensión punitiva, por lo que deberá ser un tribunal colegiado el que oportunamente lleve a cabo el juicio.
El funcionario destacó que persiste el peligro de fuga por la gravedad del hecho y la pena que se espera como resultado del proceso y además, por ser cometido con un "arma propia" como es la picana eléctrica. El acusador también se refirió al peligro de entorpecimiento, para lo cual mencionó que existen testigos en un estado de vulnerabilidad absoluta.
El defensor avaló el mantenimiento de la prisión domiciliaria de ambos, aunque no coincidió con el peligro de entorpecimiento, al menos de la manera que lo describió el funcionario de fiscalía.
"Ambos imputados llevan 30 días en prisión domiciliaria y sin embargo hasta la fecha no ha habido ningún intento de cambiar testimonios. Ninguno de los imputados tiene antecedentes penales", dijo Fuentes, y sobre el peligro de fuga sostuvo que "hay que demostrarlo, y eso va a ocurrir porque hoy están presentes aquí en la audiencia".
Tras escuchar a las partes, el juez resolvió la continuidad del arresto domiciliario para Cárdenas y Garbarino hasta la audiencia preliminar. Es que a su criterio no se encuentra acreditado el peligro de entorpecimiento, pero sí el peligro de fuga. La probabilidad de la autoría se ha acrecentado con la presentación de la acusación, haciendo mención a la gravedad del hecho y a la pena en expectativa.

PICANEABAN
PARA ROBAR
Los hechos delictivos por los que están siendo investigados los inspectores de Tránsito ocurrieron durante la mañana del 10 de marzo. El primero fue aproximadamente a las 4, cuando la víctima circulaba con su vehículo y fue obligada a detenerse por Cárdenas y Garbarino.
A través del equipo de comunicaciones que utilizan para el trabajo municipal, los inspectores simularon pedir el estado del dominio del automóvil y los papeles del auto, identificándose como miembros de la Brigada de Investigaciones de la Policía.
Le informan entonces a la víctima que el vehículo tenía pedido de secuestro y que si quería llevárselo, debía pagar. Al verse intimidado, el joven entregó el dinero que poseía y antes de retirarse los imputados le dijeron: “no vayas a la Fiscalía a hacer la denuncia porque no me cuesta nada encapucharme y hacerte cagar”.
El segundo hecho ocurrió el mismo día, a las 6 aproximadamente, cuando la nueva víctima fue interceptada por ambos imputados que esta vez lo hicieron detener y se bajaron Garbarino y Cárdenas con bastones extensibles. También dijeron pertenecer a la Brigada de Investigaciones y que le iban a secuestrar el vehículo. Como este conductor no tenía el dinero suficiente que le exigía, uno de ellos se subió a su vehículo y lo acompañó hasta el cajero automático para que retirara dinero. En el viaje le aplicó una descarga eléctrica con una picana y cuando ingresó al cajero a retirar dinero, le hizo señas a un testigo que advirtió lo ocurrido y llamó a la policía.

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