Pretendían que presunto asesino cumpliera arresto domiciliario en templo protestante

Se trata del acusado César Bahamonde -quien junto a Juan Serrano- habrían matado de 60 puñaladas a Eduardo Funes en julio del año pasado en el Abásolo. La defensora pública del detenido pidió su arresto domiciliario justificando que un pastor ofreció la iglesia para contenerlo. Los dos magistrados de revisión tuvieron en cuenta los peligros de fuga y entorpecimiento debido a que el acusado en caso de ser condenado podría recibir prisión perpetua.

Los jueces Gladys Olavarría y Mariano Nicosia ayer resolvieron por unanimidad confirmar en todos sus términos la continuidad de la prisión preventiva de César Sebastián Bahamonde (28), tal como lo dispuso la semana pasada la juez natural de la causa, Daniela Arcuri, durante la audiencia preliminar.
De esa forma, el acusado por el homicidio de Eduardo Funes (29) seguirá privado de su libertad hasta el 18 de setiembre cuando concluirá el juicio oral y público en su contra, según ya lo programó la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia.
El asesinato ocurrió durante los primeros minutos del 16 de julio de 2016 y fue un joven quien encontró tirado en la calle al muerto, tras lo cual avisó a la policía de la Seccional Séptima. El cuerpo de Funes estaba desangrado, en un pasaje sin nombre que está en inmediaciones de la avenida Pieragnoli y Los Ciruelos, en el barrio Máximo Abásolo.
Por sus características, el caso fue calificado como homicidio doblemente agravado por haber sido cometido con alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas. La fiscal Cecilia Codina ya anticipó que dicha calificación fija una pena de prisión perpetua y en este caso deberán responder Bahamonde y el otro imputado, Juan Julio Serrano, como coautores. La víctima tenía 60 cortes con arma blanca, 20 de los cuales fueron aplicados en la cara y los 40 restantes en el tórax, según lo determinó la autopsia forense.

A NINGUN TEMPLO

La defensora pública, Cristina Sadino, durante el acto judicial de revisión planteó que la juez natural, al evaluar los elementos probatorios efectuó una doble valoración en cuanto a la agresión con armas que sufrió la casa de una testigo por parte de los acusados imputados, y le atribuyó el peligro de entorpecimiento.
También cuestionó que se estableciera la prisión preventiva de su defendido hasta el fin del debate. "No se puede privar de libertad por seis meses más a un inocente", argumentó. Por ello, solicitó un régimen morigerado de la prisión preventiva consistente en la permanencia continua de Bahamonde en un templo protestante.
En contraposición, la fiscal argumentó que una audiencia de revisión se debe analizar si la resolución de la juez natural carece de fundamentos o si los mismos no son lógicos. A su entender, la juez valoró en sus fundamentos los elementos de cargo en contra de los imputados: Bahamonde y Serrano.
Codina expuso que existe una testigo presencial del homicidio que individualiza a los atacantes y que además existen elementos de cargo suficientes para sostener la probabilidad de autoría de Bahamonde. También consideró la gravedad del delito, la existencia de los peligros de fuga y entorpecimiento de la investigación.
La fuga tiene que ver con la expectativa de pena que sería de prisión perpetua, y el entorpecimiento "lo fundó la jueza precisamente en el segundo hecho donde el imputado y Serrano realizan disparos contra la casa de una testigo que se encontraba en su interior con su bebé”, graficó la acusadora pública.
Argumentó luego que como la fecha de finalización del juicio está fijada para el 18 de setiembre, “no se haga lugar al planteo de la defensora y se mantenga la resolución de la jueza natural: la prisión preventiva del imputado Bahamonde hasta la finalización del juicio”.
Tras escuchar a las partes los magistrados resolvieron por unanimidad mantener la medida que viene cumpliendo el acusado hasta la finalización del juicio.

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